Ideas

La obra de Iván Illich como un paradigma para el estudio de la sociedad internacional. Tesis para obtener el grado de licenciados en Relaciones Internacionales. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM 191 pp.

 


 

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

 

 

LA OBRA DE IVÁN ILLICH
COMO UN PARADIGMA
PARA EL ESTUDIO DE LA
SOCIEDAD INTERNACIONAL

 

 

 

TESIS PARA OBTENER EL GRADO DE LICENCIATURA DE RELACIONES INTERNACIONALES PRESENTADA POR:

JORGE FEDERICO MÁRQUEZ MUÑOZ
y ROSA MARÍA OLVERA GÓMEZ

ASESORADA POR:
MTRO. LUIS ALBERTO AYALA BLANCO




A José María Sbert



AGRADECIMIENTOS

Agradecemos por su ayuda para la realización de esta tesis a José María Sbert, Iván Illich, Luis Alberto Ayala Blanco, Lourdes Quintanilla y Gustavo Esteva.


Índice


Introducción

1. Las relaciones internacionales e Iván Illich
1.1 -¿Illichianos sin leer a Illich?
1.2 -Illichianos que si han leído a Illich

2. Biografía

3. La influencia de Karl Polanyi en Iván Illich: hacia una crítica
a la sociedad económica

3.1 -Historia y economía
3.2 -Economía sustancial y economía formal
3.3 -Los tres patrones de integración de la economía en la sociedad

3.4 -La gran transformación
3.4.1 -El mercantilismo
3.4.2-Auge y caída del sistema de libre mercado (del siglo XIX a la
Segunda Guerra Mundial)
3.5-La sociedad económica

4. Propuesta convivencial y pérdida de proporcionalidad

4.1 -La época de Iván Illich
4.2 -Herramientas convivenciales y contraproductivas
4.2.1
-La degradación del medio ambiente
4.2.2
-El monopolio radical
4.2.3
-La sobreprogramación
4.2.4
-La polarización
4.2.5
-La obsolescencia
4.2.6
-La frustración o insatisfacción
4.3 -Hacia una sociedad convivencial
4.3.1
-La investigación radical
4.3.2
-Obstáculos para instaurar una sociedad convivencial
4.3.2.1 -La idolatría de la ciencia
4.3.2.2 -La corrupción del lenguaje cotidiano
4.3.2.3
-La devaluación de los procedimientos formales que estructuran la toma de decisiones sociales
4.3.2.3.1 -El derecho
4.3.2.3.2
-La política
4.4 -Los orígenes de la herramienta que esclaviza al hombre
4.5 -La proporcionalidad y su pérdida

5. La pérdida de lo vernáculo como pérdida de proporcionalidad
5.1 -Lo vernáculo en las ocasiones de aprendizaje
5.2 -La lengua vernácula frente a la lengua madre
5.3 -Lo vernáculo en la producción
5.4 -La pobreza modernizadora como pérdida de la vernáculo
5.5 -La medición del bienestar
5.6
-Actividades vernáculas frente a trabajo fantasma y asalariado
5.7 -Pérdida del género como consecuencia de la pérdida de lo
vernáculo

6. Responsabilidad global y amistad
6.1 -Del homo miserabilis al homo systematicus
6.2 -Responsabilidad global
6.3 -
Askesis
6.4 Los espacios vernáculos hoy

Conclusiones

Fuentes



Introducción

Iván Illich es, a decir de Teodor Shanin, el pensador más importante de la segunda mitad del siglo XX. Intelectuales como Paul Goodman, Pablo Freire, Philippe Ariès, Michel Foucault, Peter L. Berger, Gerhart Ladner han estado estrechamente vinculados con él. Desde la década de los 60 Illich ha sido una figura controversial, por su manera de abordar temas como el desarrollo económico, las necesidades; quizá lo que más se recuerda del filósofo convivencial fueron sus debates sobre las instituciones educativas, sin embargo esos debates no son lo único que ha aportado a las ciencias sociales.

Illich mantiene una postura crítica ante el discurso del desarrollo y por tanto es interesante leer a lo largo de su obra la invitación que nos hace para cuestionar muchos de los supuestos que sostienen la ideología occidental. Aimismo, nos ofrece una visión histórica que relativiza las certezas del mundo moderno y líneas de acción y reflexión que nos permiten superar dicho mundo.

Podemos encontrar una cierta continuidad básica en toda la obra de Iván Illich:

1) "el camino histórico como aquel que nos permite conocer las limitaciones del presente" ;
2) su admiración y respeto por el otro.

En cuanto al camino histórico podemos decir que realiza estudios diacrónicos para mostrar las diferencias existentes entre nuestra percepción de algunos fenómenos y la que, de ellos, se tenía en el pasado o se tiene en sociedades no occidentalizadas. Por ejemplo, en Gender, Illich compara las relaciones entre hombres y mujeres de las sociedades industriales con aquellas que se dan en las sociedades preindustriales. En Guarding the Eye in the Age of Show, muestra como la mirada es concebida en diversos tipos de sociedad y época, para compararla con la forma en que la modernidad ha moldeado nuestra forma de ver.

En cuanto a su admiración y respeto por el otro podemos decir que es notoria en su relación con el intelecto. Éste, no debe ser desarrollado sólo a partir de la cabeza, sino también del corazón. Por este motivo, Illich realiza sus estudios como un ejercicio de askesis , pues sin él, el conocimiento se torna puro narcisismo. Con la askesis, dice evitar que en sus textos la alteridad quede reducida a las categorías del sujeto cognoscente, es decir, a un instrumento.

Pero ¿por qué condena Illich el conocimiento frío? Ver al otro de tal manera sirve para manejarlo, para convertirlo en una variable matemática, pero no para ejercer la virtud .

La combinación que Illich realiza del camino histórico y de la askesis, lo ha llevado a conclusiones peligrosas. Pues nos enseñan la pobreza moral de nuestra percepción del otro; nos dejan en claro que nuestras certezas no son certezas naturales sino que están en relación con un momento histórico y un determinado tipo de sociedad. Después de leer a Illich podemos mirar con nuevos anteojos la realidad, tenemos un punto de comparación para mirar nuestras certezas, en cierta sentido, desde afuera. No se trata de decir que es fácil ver nuestro entorno desde afuera, ni tampoco de decir que lo podemos cambiar fácilmente a partir de una percepción diacrónica; se trata de comprender en que se fundan nuestras certezas, qué tan razonables son, que tanto vale la pena seguir pisando sobre ellas.

De la naturaleza diacrónica se deriva un conocimiento múltiple, una óptica comparativa al momento de considerar tal o cual fenómeno. Y en parte es de aquí de donde se deriva la relación illichiana con el otro: es a partir de la aceptación de que no hay un camino a seguir para toda la humanidad, que el filósofo desprofesionalizado reconoce al otro.

"Me inclino ante la alteridad de otra persona. Pero renuncio a tender puentes entre ella y yo, reconociendo el abismo que nos separa (...) todo lo que yo percibo es al otro en su palabra, la cual acepto con fe. Pero, gracias a la fuerza de esta palabra puedo confiarme de caminar en la superficie sin precipitarme en el poder institucional" .

La institucionalización es para el autor de La convivencialidad la negación del otro en tanto otredad; es tratar de homogeneizarlo para convertirlo en una herramienta. Se trata de una violenta irrupción sobre la alteridad. Con la institucionalización, se trata no sólo de ejercer coerción física sobre el otro, sino de ir hasta sus entrañas -como en el caso de la asistencia profesionalizada en los partos-, hasta su conciencia -como en caso de la educación escolarizada-, y desde ese nivel tan íntimo, dominarlo.

"Lo mismo podemos decir respecto al tratamiento que Illich le da al pasado. Para él, el pasado es una otredad irreductible a nuestros términos -algo de lo que sólo podemos conocer la superficie. Pero no entendamos superficie en un sentido peyorativo, sino como esa distancia justa que al enfrentarnos a una alteridad debemos guardar so pena de interferir en ella terminando con su otredad y convirtiéndola en mismidad" .

Para Illich el mundo está lleno de males globales. Y estos males son los que no nos permiten ejercer las virtudes, es decir, lo apto para el hombre y la mujer.

Pero, ¿de dónde sale la idea de que la vida en el mundo moderno está llena de males? ¿Qué posibilidad ética tenemos? ¿Qué opciones hay, sin caer en el utopismo, ante tal panorama?

Estas preguntas, al ser contestadas a la luz de las ideas de Iván Illich no sólo encontrarán respuestas profundas y sensatas, sino que, además, en el camino construido por tales respuestas surgen una serie de conceptos y la articulación de los mismos.

La labor que aquí vamos a llevar a cabo es la siguiente:

1) contestaremos las preguntas arriba planteadas con base en la obra de Illich,

2) y expondremos algunas de sus ideas que nos pueden ayudar a comprender las relaciones que operan al interior de la sociedad internacional.

Nuestra hipótesis es que parte de la obra de Iván Illich es útil para la disciplina de las Relaciones Internacionales, ya que partimos del supuesto de que su pensamiento nos ofrece una alternativa para explicar, analizar y criticar los mecanismos de la sociedad internacional.

Para el desarrollo de nuestra hipótesis consideramos de vital importancia no sólo la comprensión de las ideas de Illich, sino también las de Polanyi, por tanto, en el capítulo cuatro exponemos parte de su obra. Las aportaciones de Illich que consideramos importantes para nuestra disciplina, las abordaremos en los capítulos cinco, seis y siete.

A continuación aclararemos qué parte de la obra de Iván Illich tomaremos en cuenta para esta tesis.

En general, la obra de Illich puede dividirse en:

a) estudios sobre la contraproductividad de la sociedades industriales y
b) estudios sobre la percepción

La primera parte va acompañada de una propuesta convivencial para detener o evitar la contraproductividad propia de las sociedades industriales.

Cuando hacemos la división de los estudios de Illich, no estamos aludiendo a cuestiones cronológicas. Aunque parezca, a primera instancia, que los estudios sobre la contraproductividad de las sociedades industriales abarcan sus primeras obras, debemos recordar que también Illich habla de percepción en La sociedad desescolarizada y en La convivencialidad. En sus textos se encuentran ambos tipos de estudio, aunque en algunos libros predomine alguno de los tipos. Némesis Médica es sin duda el texto en donde la fusión de los dos tipos de estudio se ve con mayor claridad.

Es al estudio sobre la contraproductividad de las sociedades industriales al cual vamos a dedicarnos en esta tesis. En ocasiones, haremos mención a los estudios sobre la percepción pero sólo como ejemplos que pueden enriquecer nuestro objetivo principal.

Índice



1. Las relaciones internacionales e Iván Illich

Sí al igual que Celestino del Arenal partimos de que:

"a pesar del espectacular desarrollo teórico y metodológico de las ciencias sociales a lo largo del siglo XX, todavía no disponemos de un marco teórico-metodológico adecuado para la comprensión de la sociedad internacional y de sus graves y urgentes problemas, que afectan vitalmente a todos los hombres. Ni las relaciones internacionales en su concepción dominante hasta ahora ni, por supuesto, las demás ciencias sociales han sido capaces de adoptar la perspectiva y las categorías adecuadas para enfrentarse a la realidad internacional de nuestros días. Si esa función y tarea corresponde, como creemos, a las relaciones internacionales, se impone, en consecuencia, un replanteamiento de las concepciones dominantes en nuestro campo de estudio en línea con los planteamientos que desde principios de la década de los setenta empiezan a realizarse por algunos internacionalistas" .

Pero ¿de dónde proviene esta primera aseveración?

Si hacemos caso a Foucault, la realidad histórica no es inmutable, está expuesta a cambios sociales, a rupturas epistemológicas y a discontinuidades de diversos tipos. De igual manera, los factores que interactúan en la realidad internacional están sujetos a modificaciones. El peso de los actores internacionales varía de tiempo en tiempo y su naturaleza tampoco es estática.

Pero las discontinuidades históricas en ocasiones no son motivo suficiente para modificar nuestro marco de entendimiento. En ocasiones podemos seguir usando viejos modelos para nuevas realidades. Tal es el caso de algunos libros clásicos como El Arte de la Guerra cuya introducción de la primera traducción directa del chino al castellano dice:

"Los principios e ideas fundamentales del Bing Fa penetran en todos los campos de actividad social de los hombres, siendo objeto de amplio interés y aprovechamiento por ejemplo en la administración de empresas, las operaciones bursátiles o comerciales en general, las competencias deportivas o el ajetreo diplomático" .

Sin embargo, pese a que en ocasiones los viejos modelos sirven para nuevas realidades, la opinión de Celestino del Arenal, respecto al estudio de la sociedad internacional, afirma que en el presente sucede lo opuesto: hace falta un nuevo marco teórico que arroje luz sobre la presente realidad internacional.

La justificación de que hacen falta nuevas categorías para el entendimiento de lo que hoy es la realidad internacional, es la siguiente: las antiguas categorías no son suficientes para enfrentarnos a la nueva realidad internacional. Ya Del Arenal decía:

"se impone (...) superar la reducción de las relaciones internacionales al estudio exclusivo del sistema de Estados y del poder, de la guerra y de la paz, entendida ésta como la simple ausencia de guerra y de conflicto, y considerar las relaciones internacionales como la ciencia que se ocupa de la sociedad internacional y de todos sus problemas, desde la perspectiva de la paz, considerada no sólo como ausencia de guerra, sino también como la realización plena del hombre. Ante todo, por supuesto, las relaciones internacionales se han de ocupar del problema de la guerra y del conflicto internacional, problema clásico de esta ciencia, que hoy, como consecuencia de la aparición y desarrollo del arma nuclear, se ha transformado en un fenómeno de consecuencias irreparables y decisivas para la supervivencia del hombre. Pero, junto al peligro de la guerra nuclear y la proliferación de las guerras y conflictos, nuestro tiempo conoce otros problemas de dimensiones igualmente dramáticas, que están en íntima relación con la paz, entendida en el sentido señalado, ya que son causa, o pueden serlo, de conflicto, tanto interno como internacional, y de la guerra, como, entre otros, el subdesarrollo y el desarrollo desigual entre los Estados, el hambre y las privaciones socio-económicas de todo tipo, la opresión y el problema ecológico. Todos ellos, incluida la guerra son inseparables y no conocen las fronteras de los Estados, configurando una realidad amenazadora, que reclama la atención urgente de las relaciones internacionales, no desde las perspectivas tradicionales, que se han revelado incapaces de solucionar esos problemas, sino desde nuevas perspectivas, superadoras del paradigma clásico y dominante del Estado y del poder" .

Cuando hacemos referencia a ideas como la realización plena del hombre, la distancia entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas, el hambre y los problemas socio-económicos, así como a los problemas ecológicos, cuestiones que corresponden a la realidad internacional y que amenazan a la sociedad en su conjunto, estamos hablando de las Relaciones Internacionales como un disciplina que "representa (...) en la actualidad una parte importantísima del esfuerzo de los hombres por entenderse a sí mismos y por solucionar algunos de los más graves problemas a que se enfrenta hoy la humanidad. Es ésta la que, en última instancia, debe estar en el punto de mira de nuestra disciplina" .

Si decimos que la nueva realidad ya no es del todo aprehensible por las viejas categorías, ¿a qué nos estamos refiriendo con nueva realidad?

En primer lugar, esta realidad está compuesta de lo que Paul Ekins denominó los cuatro holocaustos:

"A medida que nos acercamos al final del siglo XX y a un nuevo milenio, la humanidad enfrenta cuatro condiciones de su propia creación, tan serias en términos de la actual destrucción de la vida y de los riesgos que representan para el futuro, que se justifica describirlas como cuatro holocaustos. (...) El primer holocausto es la guerra y la militarización. Un año después de la Guerra del Golfo, es evidente que lejos de preparar el camino para la paz mundial, ese conflicto ha desatado una nueva competencia internacional de armamentos cuya brutal efectividad fue demostrada claramente en Irak. El segundo holocausto es el de la opresión humana: la violenta negación por parte de los gobiernos, de los derechos personales, civiles, políticos y económicos básicos de sus ciudadanos, que persiste rutinariamente en la mayoría de los países del mundo. El tercer holocausto es el de la miseria económica, la pobreza masiva de una quinta parte de la población mundial, llevada a la desnutrición endémica, la enfermedad y la muerte, aun entre los niños. El cuarto holocausto es el de la destrucción ambiental, que gradualmente, o no tan gradualmente, está volviendo inhabilitante el planeta, como lo atestiguan millones de refugiados ambientales cuyos arruinados ecosistemas no pueden ya sostenerlos" .

Como telón de fondo de estos cuatro holocaustos tenemos algunos acontecimientos recientes que destacan:

"El primero y más reciente es el colapso del comunismo, que borró los límites de la credibilidad en el milenario sueño socialista de abolir el mercado y reemplazar inevitablemente el capitalismo mediante la marcha progresiva de la historia. En segundo lugar está la doble inclinación a la globalización y la interdependencia: globalización especialmente de la economía, e interdependencia especialmente a través de los impactos ambientales. Este es el contexto para cualquier discusión de un nuevo orden mundial, proclamado primero por Gorbachev en las Naciones Unidas, en 1990, y percibido después por el presidente George Bush como los redobles de los tambores de la guerra haciendo eco a través del Golfo" .

Una vez descrito el contexto de lo que hemos denominado una nueva realidad de la sociedad internacional y que otros han llamado un nuevo orden mundial, podemos seguir la aseveración de Del Arenal respecto a la incapacidad de los viejos modelos teóricos para comprender la nueva realidad internacional.

Según Paul Ekins, ante la nueva realidad internacional tenemos principalmente tres respuestas. Las tres postulan un nuevo orden mundial; se trata de modelos no excluyentes. De hecho, según algunos teóricos como Gustavo Esteva, la tríada de órdenes mundiales ya ha comenzado a coexistir.

Vayamos a una breve descripción del primer modelo o la primera clase de orden mundial, que algunos han llamado neoliberal:

"Esta es la clase concebida por George Bush, su componente más importante es la operación sin trabas de lo que él llamó el libre mercado global. De inmediato debemos calificar esta terminología, haciendo notar que la libertad que el mercado confiere a una persona está en proporción directa con la cantidad de propiedades que el mercado tiene en su interior. En un mercado libre, aquellos que poseen los medios de producción son libres para producir lo que quieren, y principalmente para determinar las condiciones de la producción. Aquellos que poseen los medios de consumo pueden, de manera semejante, recorrer el mundo en busca de productos para satisfacer sus deseos. El grado en que esta libertad dista de ser universal se está demostrando por el hecho de que en lo que respecta al consumo, alrededor del 23% de la población del mundo controla el 85% del ingreso -que es el prerrequisito del consumo. Y la propiedad de los medios de producción está aún más concentrada. De esta manera el orden mundial neoliberal representa un buen negocio para quizás una cuarta parte de la población mundial, pero tiene muy poco que ofrecer al resto" .

La segunda clase de orden mundial es conocido generalmente como el modelo socialdemócrata:

"y es a grandes rasgos la defendida en los años setenta por los abogados del Nuevo Orden Económico Internacional, y más tarde por los informes Brandt. También considera la operación de las fuerzas globales del mercado, pero demanda que se enmarquen en las instituciones internacionales para promover la estabilidad económica global, una mayor justicia distributiva entre las naciones y el desarrollo de los países con bajos ingresos. Uno de los mejores ejemplos de tales instituciones es el Capítulo Social del nuevo Tratado Europeo, firmado en Maastrich en 1991, el cual explícitamente busca proporcionar un mínimo de condiciones laborales en el Mercado Común Europeo. Globalmente, la institución caracterizada para esta función es las Naciones Unidas, que determinan la dirección principal de este nuevo orden mundial, el cual, a diferencia del neoliberal, se espera que promueva el bienestar de toda la gente del mundo" .

Estos dos órdenes son distintos, pero comparten algunas características sustanciales. Para empezar están orientadas hacia la occidentalización y son homogeneizadoras. Ambos "ven al mundo con los ojos de la ciencia y la cultura occidentales, devaluando simultáneamente el conocimiento y la sabiduría acumulada de la gran mayoría de la humanidad. La sociedad paradigmática, la cual se supone que todas las demás han de alcanzar mediante el desarrollo, o al menos aspirar a hacerlo, es la de Estados Unidos" . Además, ambos órdenes son economicistas. "Para ellos el progreso humano y el desarrollo significan desarrollo económico, comúnmente medido por el nivel y el crecimiento del PIB por persona. No se permite a ninguna aspiración o tradición social o cultural ponerse en el camino de este desarrollo" . Por último, las dos visiones del mundo contemplan la toma de decisiones de arriba hacia abajo tanto en la administración y como en el control. "Para los neoliberales, quienes ejercen la influencia dominante son los dueños y administradores del capital transnacional. Para los socialdemócratas, su influencia es equilibrada por la intervención de las burocracias internacionales y nacionales" . Es decir, ninguno de los dos órdenes otorga mucha atención a la toma de decisiones con la gente común en sus comunidades.

Existe una tercera respuesta a la nueva realidad internacional y que contrasta con los dos órdenes mundiales descritos arriba. Este es el orden que algunos como Majid Rahnema han denominado el orden de los grupos de base. Este modelo

"no toma como centro ni al mercado ni al Estado (nacionales o internacionales), sino a la sociedad civil, a las redes familiares y comunitarias y a la asociación voluntaria que actúa para la reproducción, la reconstrucción o la reforma sociales. Este nuevo orden mundial tiene características diametralmente opuestas a aquellas que comparten los dos discutidos anteriormente. Su impulso se deriva explícitamente de la base y tiene su origen en la capacidad y la creatividad de quienes están unidos por valores e intereses compartidos, en el nivel local o en redes más amplias. Su visión del mundo es la diversidad cultural, la del mundo comprendido por muchas aldeas diferentes, más que una aldea global homogénea diseñada en Estados Unidos. Ellos perciben el desarrollo humano como holístico, con la dimensión económica integrada o inmersa en una realidad social, ética, y ecológica más amplia. Y actúan a partir de una base ética que lucha por la sustentabilidad ecológica, la justicia social en la distribución y la participación extendida en la vida cultural, política y económica" .

Los tres órdenes mundiales conforman las tres respuestas a la nueva realidad internacional. Dilucidar cual de los tres es el más apto para afrontar lo que Ekins llamó los cuatro holocaustos, es sin duda una de las labores que con más esfuerzo ha realizado Iván Illich.

La obra de Illich no sólo nos muestra como funcionan el primero y el segundo orden -los sufrimientos que provocan, su elementos contraproductivos, la amenaza que representan para la humanidad, los holocaustos que provocan, etc.- sino que además, da la pauta para comprender al tercer orden.

La coincidencia entre lo que Illich, en libros como Sociedad desescolarizada y La convivencialidad, sugería como soluciones a los holocaustos provocados por un modo industrial de vida, y las respuestas de diversos grupos de base o grupos que buscan recuperar sus ámbitos de comunidad, nos hace pensar que la obra del filósofo puede ayudarnos a arrojar luz sobre esa tercera clase de orden mundial descrita por Ekins.

En esta tesis se trata de entender a la sociedad internacional a través de la obra de Iván Illich, pues él ha comprendido la amenaza de los dos primeros modelos de órdenes mundiales, del modo industrial de vida, de algunas de las instituciones más arraigadas en nuestro horizonte perceptivo.

Comprender algunos de los holocaustos ante los que la humanidad se enfrenta, comprender lo que esconden el primer y el segundo modelo y mostrar las líneas generales para el estudio del tercer orden mundial, son las aportaciones de Illich a las Relaciones Internacionales.

Índice


1.1 ¿Illichianos sin leer a Illich?

Gustavo Esteva nos ha mostrado, al igual que Paul Ekins, que en la realidad internacional no sólo hay postulados dos órdenes mundiales (el neoliberal y el socialdemócrata) sino que existe un tercer orden que puede competir numéricamente con los otros dos, el de los grupos de base.

El orden mundial de los grupos de base, según Esteva y algunos otros expertos en el tema, es un orden illichiano. No porque sus integrantes sean, todos ellos, lectores de Iván Illich, sino porque han reaccionado ante la realidad de una forma convivencial o bien intentando recuperar sus ámbitos de comunidad o sus modos de vida vernáculos. Es decir, existen grupos que ponen en marcha ideas que Illich ha descrito y propuesto a lo largo de su obra.

Si Esteva, Rahnema y los demás teóricos que han considerado que el orden de los grupos de base pueden ser comprendidos a la luz del illichianismo, están en lo correcto, entonces, qué mejor que ir directamente a Iván Illich para ver de lo que se tratan estos grupos.

Un libro traducido recientemente por Gustavo Esteva, y publicado en inglés por la revista The Ecologist, El nuevo ecologismo. Manifiesto de los ámbitos de comunidad, contiene numerosos ejemplos de grupos que luchan por la reivindicación de sus formas vernáculas de vida y por la instauración de órdenes convivenciales. Sin embargo, es obvio que en algunos de los ejemplos citados en dicho libro, la lucha por la recuperación de los ámbitos de comunidad no está inspirada directamente por Illich. Es a estos grupos, que responden a su realidad concreta, a los holocaustos mundiales y a los dos primeros órdenes mundiales que se quieren imponer a escala planetaria, a los que algunos teóricos han denominado como "illichianos que nunca han leído a Illich".

Índice

 


 

1.2 Illichianos que si han leído a Illich

Iván Illich fue un autor muy leído en la década de los setenta. Inspiró a millones de personas en el mundo. Pero, según él mismo, muchos lo malinterpretaron, pero, muchos otros, lo entendieron o comenzaron a ver el mundo de otra manera. Encontramos manifestaciones del illichianismo en diversas partes del mundo. Por ejemplo, según Gustavo Esteva, un millón de familias en Estados Unidos han dejado de mandar a sus hijos a las escuelas; otro ejemplo son todos aquellos que comprendieron que el arte de sufrir es algo más sensato que el vano intento por eliminar todo dolor; ulteriormente nos encontramos con aquellos que han adoptado modos de vida vernáculos como Jean Robert o Lee Hoinakci.

Lugares como el Centro Opción en la ciudad de México y conferencias como Vivir con la tierra en Montreal, son dos ejemplos que pueden encontrarse de esfuerzos dirigidos por illichianos que sí han leído a Illich. En este caso se trata de hombres que inspirados por sus lecturas de la obra de Iván Illich cambiaron sus modos de vida.

Índice