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INTRODUCCIÓN
Debo a Everett Reimer el interés
que tengo por la educación pública. Hasta el día
de 1958 en que nos conocimos en Puerto Rico, jamás había
yo puesto en duda el valor de hacer obligatoria la escuela para
todos. Conjuntamente, hemos llegado a percatarnos de que para
la mayoría de los seres humanos, el derecho a aprender
se ve restringido por la obligación de asistir a la escuela.
Desde 1966 en adelante, Valentina Borremans, cofundadora y directora
del CIDOC (Centro Intercultural de Documentación) de Cuernavaca,
organizó anualmente dos seminarios alrededor de mi diálogo
con Reimer. Centenares de personas de todo el mundo participaron
en estos encuentros. Quiero recordar en este lugar a dos de ellos
que contribuyeron particularmente a nuestro análisis y
que en el entretiempo murieron: Augusto Salazar Bondy y Paul
Goodman. Los ensayos escritos para el boletín CIDOC INFORMA
y reunidos en este libro se desarrollaron a partir de mis notas
de seminario. El último capítulo contiene ideas
que me surgieron después acerca de conversaciones con
Erich Fromm en torno al Mutterrecht de Bachofen.
Durante estos años Valentina Borremans constantemente
me urgía a poner a prueba nuestro pensar enfrentándolo
a las realidades de América Latina y de África.
Este libro refleja el convencimiento de ella respecto de que
no sólo las instituciones sino el ethos de la sociedad
deben ser "desescolarizados".
La educación universal por medio de la escolarización
no es factible. No sería más factible si se la
intentara mediante instituciones alternativas construidas según
el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes
de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferación
de nuevas herramientas y métodos físicos o mentales
(en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de
ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las
vidas completas de sus alumnos, dará por resultado la
educación universal. La búsqueda actual de nuevos
embudos educacionales debe revertirse hacia la búsqueda
de su antípoda institucional: tramas educacionales
que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada
momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir,
de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos necesarios
para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos
sobre la educación -y asimismo para aquellos que buscan
alternativas para otras industrias de servicio establecidas.
Me propongo examinar algunas cuestiones intrigantes que se suscitan
una vez que adoptamos como hipótesis el que la sociedad
puede desescolarizarse; buscar pautas que puedan ayudarnos a
discernir instituciones dignas de desarrollo por cuanto apoyan
el aprendizaje en un medio desescolarizado; y esclarecer las
metas personales que ampararían el advenimiento de una
Edad del Ocio (schole) opuesta como tal a una economía
dominada por las industrias de servicio.
Ivan Illich, Ocotepec, Morelos,
enero de 1978
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