W. SACHS (editor), Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder, PRATEC, Perú, 1996 (primera edición en inglés en 1992), 399 pp.

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ESTADO

Ashis Nandy

El interés creciente en la naturaleza del estado representa el renacimiento de una importante preocupación intelectual de los 1950 y 1960: la construcción del estado y de la nación en las viejas sociedades convertidas en naciones nuevas. Sin embargo, el nuevo inter,s en el estado tiene una calidad tonal diferente porque el mundo, durante las dos últimas décadas, ha sido testigo de un cambio mayúsculo en el contexto en el que alguna vez se hicieron los estudios del estado.

Las décadas de 1950 y 1960 fueron períodos de optimismo. Se creía ampliamente en el mundo moderno y en los centros modernos del mundo no moderno, que cada sociedad tenía que pasar a través de etapas históricas bien definidas para finalmente conformar al modelo prevaleciente de un estado nación decente - exactamente como cada economia tenía que atravesar etapas fijas de crecimiento para lograr la beatitud del desarrollo. Se creía también que para pasar a través de estas etapas ineludibles, cada sociedad tenía que reestructurar su cultura, mudar aquellas partes que eran regresivas y cultivar rasgos culturales mas compatibles con las necesidades de un estado nación moderno.

Dos fuerzas parecen haber cambiado esa fácil visión progresista de la relación entre cultura y estado. Primero, una enorme mayoría de sociedades del Tercer Mundo han fracasado en recorrer exitosamente el arduo camino del "progreso" tan consideradamente planeado por la escuela dominante de la ciencia social de la postguerra y han fracasado en desarrollar estados naciones viables en los términos prescritos por la Europa posterior al siglo diecisiete. El estado en estas sociedades a menudo aparece hoy como algún genero de aparato coercitivo especializado o empresa privada de riesgo. Segundo, la cultura en estas sociedades ha mostrado mas elasticidad de la esperada por el erudito y el conocedor. Cuando se ha opuesto a las necesidades y razones de estado, a menudo es el estado el que ha cedido a la cultura. Esta elasticidad de la cultura, también expresada en el vigoroso resurgimiento de la autoconciencia étnica en muchas sociedades del Tercer Mundo, parece mostrar que lo que fue una vez posible en el caso de tribus pequeñas y minorías que fueron intimidadas por la modernización ya no es posible en el caso de entidades culturales mas grandes sin despertar una fuerte resistencia. Crecientemente, las culturas se niegan a cantar sus cantos de cisne y a hacer mutis del escenario mundial para entrar a los libros de texto de historia. En realidad, las culturas han empezado ahora a volver, como el inconsciente de Freud, a obsesionar al sistema moderno de los estados naciones.

Es contra este telón de fondo que debe explorarse las vicisitudes recientes de la idea o construcción del estado en la cultura dominante de la política global.

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Fusión de Nación y Estado

Lo que hemos aprendido a llamar estado hoy es realmente el estado nación moderno. Entró a la escena mundial sólo realmente luego del tratado de Westfalia en 1648. Aun cuando un elemento contractual ya había aparecido en el espacio cívico hacia el siglo trece en algunas partes de Europa, el tratado dio un estatuto institucional formal al concepto emergente del estado en Europa. Pero aun entonces el concepto no habría logrado nunca el poder que adquirió mas tarde si la Revolución Francesa no lo hubiera suscrito mediante la unión de la historia del estado con la del nacionalismo.

Con la difusión del republicanismo en Europa, también crecieron severas dudas entre las élites europeas acerca de la legitimidad a largo plazo de los estados no monárquicos que se confederaban. El nacionalismo advino y fue sistemáticamente promovido como una base alternativa de tal legitimidad. El carisma weberiano que estaba previamente concentrado en la persona del monarca - supuestamente mediando entre las órdenes sagradas y seculares estaba ahora distribuido entre la población y se consideró que un nacionalismo no especifico seria el mejor garante de la estabilidad del estado.

Este sentimiento de inseguridad, del cual el nacionalismo había de ser la cura, persistió en la cultura del estado nación. Desde el comienzo mismo, la construcción de la nación - un término cortés para la homogeneización cultural e ideológica de la población de un país -llegó a ser una de las metas, declarada o no, del estado moderno. Algunos de los estados naciones tempranos, por ejemplo, incluso proscribieron por un tiempo a los sindicatos. Y, por supuesto, siempre había alguna minoría olvidada u otra que estos estados podían excluir. Tales minorías tuvieron lugar sólo en las pocas naciones fragmentadas restantes donde la construcción del pasado fue en si misma plural y no podía construirse fácilmente sobre una memoria imperial romántica.

El concepto del estado que emergió de esta experiencia teñía algunos rasgos distintivos. Entre otras cosas, el nuevo concepto supuso un encaje mas estrecho entre las realidades de la etnicidad, la nación y el estado; dio un papel mas central al estado en la sociedad que lo que el ancien régimen había hecho y redefinió al estado como el heraldo e instrumento principal del cambio social,
que en el contexto europeo significó el iniciador y el protector de las instituciones modernas asociadas con el capitalismo industrial. Estas funciones recientemente asumidas hicieron naturalmente al moderno estado nación sospechoso de todas las diferencias culturales, no con base en el prejuicio racial o étnico, sino sobre la base que tales diferencias mediaron entre el individuo 'liberado' y el estado republicano e interfirió con los aspectos mas profesionales del arte de gobernar.

Aun mas importante es que gracias al nuevo orden institucional que iba con el nuevo concepto del estado y la expansión de los imperios coloniales (que ya habia empezado a hacerse globalmente visible), dentro de un corto tiempo el concepto del estado nación no sólo marginó a todos los otros conceptos del estado en Europa sino que también empezó a entrar en los intersticios de la conciencia pública de toda Asia, América del Sur y Africa.

Esto tuvo dos importantes resultados. Primero, bajo la influencia del concepto del estado nación, se vio crecientemente al estado como un arbitro secular, imparcial, entre diferentes clases, grupos étnicos e intereses. La mayoría de los estados no se pusieron a la altura de la imagen pero pocos estados lo repudiaron. Algunos estados incluso negociaron esta brecha entre principios y practica a la manera dura. Por ejemplo, algunos de ellos se hicieron democráticos pero con limites estructurales muy definidos sobre la democracia. En Inglaterra en los siglos dieciocho y diecinueve, se trazó una linea entre democracia y libertad nacional y la visión del pueblo así como el de la ,lite sobre el estado vino a incluir la creencia que la libertad a veces necesitaba protegerse de la democracia, si era necesario refrenando la participación de las clases bajas, incluyendo a las mujeres, en la política. En forma similar, algunos estados se dieron mana para hacerse mas tolerantes con la etnicidad sólo después de "ghetoizar" o echar fuera de sus territorios a sus minorías problemáticas. Lo que Francia hizo con los hugonotes o, mas adelante, Polonia con los judíos, otros estados como los Estados Unidos de América o Australia lo hicieron menos visiblemente, pero con igual crueldad, con sus minorías aborígenes y negras.

El segundo resultado fue que cada estado nación empezó a verse a si mismo como un repositorio de valores culturales aunque, en realidad, cada uno buscó equiparar estos valores con un concepto territorial de la nacionalidad que militaba contra los significados mas sutiles de la idea de cultura. Ocasionalmente, los estados rivalizaron unos con otros para emerger como defensores de valores culturales particulares. Inglaterra y Francia hablaron ambos en nombre de la civilización europea, aun cuando guerrearon uno contra otro. Y la Alemania nazi, mientras a gran parte del mundo le pareció una anticultura, también trató firmemente de llegar a ser un símbolo de la civilización europea, aunque en su modo algo idiosincrasico, y para al menos algunas de las mejores mentes de este siglo - desde Ezra Pound a Knut Hamsun hasta Martin Heidegger - la afirmación no pareció particularmente exagerada.

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Hegemonía del Concepto Europeo

Al principio, el nuevo concepto del estado en Europa y sus correspondientes arreglos institucionales tenían que contender con otros conceptos y estructuras sobrevivientes del estado que eran diferentes del nuevo concepto y antagónicos a él. Estos conceptos y estructuras rivales a menudo iban con expectativas y demandas del estado culturalmente distintivas. El colonialismo británico, por ejemplo, aunque estaba perfectamente cómodo con el concepto de estado nación en Gran Bretaña, operó en la India dentro del amplio marco cultural del imperio mughal que lo había precedido. Esto se hizo explícitamente y con autoconciencia durante las primeras d,cadas del Raj y, mas tácitamente y en parte sin saberlo, hasta cerca de la Primera Guerra Mundial. 1 Durante los primeros 65 años de régimen británico, es aun dudoso si los nuevos círculos gobernantes en India tenían por su parte un concepto operativo de una "misión civilizadora". Ciertamente no tenían un programa de cambio social dirigido por el estado y resistieron, en virtualmente cada instancia, los intentos indios de introducir importantes reformas sociales en el país. En cuanto a su compromiso secular en ese momento, es suficiente decir que el estado britanico-indio no sólo proscribió actividades misioneras cristianas, sino incluso participó en gobernar algunos templos hindúes y reclamó parte de las donaciones a los templos por esa razón.

A pesar de estos compromisos tempranos, gradualmente el concepto de estado nación se dio mana para desacreditar y desplazar a todas las otras nociones sobrevivientes de estado en el Tercer Mundo, como instancias de medievalismo y primitivismo. Se fortaleció el proceso cuando, en una sociedad tras otra, los intelectuales y activistas políticos indígenas que confrontaban al poder colonial encontraron en la idea del estado nación la clave del éxito económico y la dominación política de Occidente. De esta manera la idea de un estado nación nativo se vio crecientemente como la panacea para todos los males del Tercer Mundo. Raramente pensó alguien en un estado moderno indígena como una contradicción en términos. Realmente ninguna otra idea, excepto probablemente las nociones gemelas de ciencia moderna y desarrollo, fueron aceptadas tan acríticamente por las ,lites de civilizaciones antiguas continuas como China e India. Hasta la ciencia moderna y el desarrollo llegaron a ser, para las ,lites del Tercer Mundo, la responsabilidad precisamente del estado nación y dos nuevas racionalizaciones para su papel predominante. Es posible argumentar que la historia de la modernización de Asia que empezó en el siglo diecinueve es realmente la historia de la internalización y aculturación de la idea del estado moderno por individuos tan diversos como Rammohun Roy (1772-1833), Sun Yat-Sen (1866-1925) y Kemal Ataturk (1881-1938).

Como resultado, hoy en la mayoría del mundo, cuando se habla de un estado, usualmente se piensa en el estado nación moderno. Se juzgan ahora todos los arreglos políticos y todos los sistemas del estado por la medida en la que sirven a las necesidades de -o conforman con- la idea del estado nación. Hasta los diversos modos de desafio del estado están infundidos usualmente por este concepto normalizado del estado. Karl Marx (18181883), mientras hablaba del estado que se extinguía, estaba pensando en un estado nación que tendría que ser primero capturado por una vanguardia dedicada, totalmente versada en las complejidades de un estado moderno léase "occidental". Y cuando los seguidores de Piotr Kropotkin (1842- 1921) hablaban de los males del estado, invariablemente pensaban en el estado nación occidental. Los anarquistas eran ignorantes, como los marxistas eran desdeñosos, de las muy diferentes clases de estado que mortales de menor valía del Tercer Mundo habían vivido o experimentado.

Es sólo ahora, 45 años después de la Segunda Guerra Mundial, que algunos analistas sociales han empezado nuevamente a tomar en serio la creciente incapacidad del estado nación para servir a las necesidades de la sociedad civil en vastas partes del mundo. Como ya he apuntado, ha habido críticos del estado en Europa ya en el siglo diecinueve. Algunos como Marx esperaban que el estado se extinguiera luego de jugar su papel en la historia, algunos como Leo Tolstoy (1828-1910) lo hallaron una abominación moral que tenía que mantenerse en estricta vigilancia y algunos como George Sorel (1847-1922) y Piotr Kropotkin pensaron que el estado podía ser inmediatamente abolido -pero todas estos críticos, casi sin excepción, eran severamente eurocéntricos. Mostraban poco conocimiento de, o respeto por, las diversas tradiciones de conceptualizar el estado en otras partes del mundo. Cualquiera que fuera el pequeño concepto de diversidad que teñían, consistía primariamente de una idea vaga del estado no occidental que fue formalizado mas tarde por estudiosos tales como Karl Wittfogel como despotismo oriental y por Max Weber como el estado pre-moderno.

Previsiblemente, este mítico estado pre-moderno propagado por los mas conocidos eruditos europeos se parecían notablemente a una versión primitiva afro-asiatica del ancien régimen. Era mítico porque apisonaban analíticamente los diversos pasados no occidentales plegandolos en un solo tipo ideal que, como en el caso de Weber, en vez de aumentar la comprensión de estas sociedades, la disminuyó. Era, primariamente, simplemente un esfuerzo por hacer manejables los diversos pasados no occidentales del mundo mediante su incorporación en un pasado occidental mas familiar. Mas tarde, este proceso de incorporación tenía que ser científicamente sancionado e institucionalizado a través de la sociología política weberiana, particularmente su variante parsoniana de la posguerra que dominó la convicción conductual en la ciencia política occidental hasta los años 1970.2

No es que todo el mundo durante los últimos tres siglos se haya subido obedientemente al tren del estado moderno. Pero aquellos que no lo han hecho, son excepciones. Y estas excepciones han sido sistemáticamente neutralizadas por la cultura dominante del conocimiento. Dado el espíritu general del posiluminismo europeo, ha sido fácil releer a intelectuales como William Blake (1757-1827), David Thoreau (1817-1862) y John Ruskin (1819-1900) ya como incurables visionarios románticos o como grandes excéntricos. Fueron respetados como poetas, críticos y personas morales, pero no como pensadores que teñían algo que decir sobre la vida publica y el destino de la sociedad civil en todo el mundo. Va en contra de estos intelectuales que percibieron los vínculos crecientes entre el estado, el nacionalismo organizado, la megaciencia y el crecimiento de una sociedad urbano-industrial y especialmente la forma en que la combinación ha marginado a algunas de las concepciones mas antiguas, menos totalitarias, del estado. Particularmente el industrialismo y el cientificismo han sido, desde fines del siglo dieciocho, las ideologías gobernantes en Europa y quienquiera que sea aun ligeramente critico del futuro urbano-industrial o tecnocrático de la humanidad es visto como fuera de los limites de la normalidad y la sanidad.

Esta hegemonía de la idea del estado nación moderno ha creado una clara paradoja política en los debates sobre el estado hoy. Los nuevos críticos hallan que el concepto del estado moderno luce mas y mas agotado, fuera de tono con las realidades e incapaz de tratar los nuevos problemas y amenazas a la supervivencia humana. Sin embargo, en el ínterin el concepto ha adquirido un inmenso poder institucional y una ancha base en la cultura masiva global. Ha llegado a ser una parte axiomática de la sabiduría convencional o sentido comun. Esta paradoja ha asegurado que el poder político organizado no pueda ser fácilmente movilizado aun en el mundo meridional, para resistir las patologías del estado moderno. O la resistencia tiene que venir de los margenes del estado o tiene que legitimarse en el lenguaje de la oficialidad. Los intereses creados que han crecido alrededor de la idea del estado moderno definen, así, no solamente la oficialidad sino también la mayoría de los conceptos populares de disidencia.

Los resultados son claros. En sociedad tras sociedad, en nombre de la protección o apoyo al estado, los gobernantes han empezado a extraer tipos nuevos de excedente económico y político de los gobernados y han desatado sobre los ciudadanos que resisten este proyecto, formas nuevas de opresión. Simultáneamente, sociedad tras sociedad, por causa del estado, una proporción creciente de los ciudadanos esta deseosa de tolerar esa opresión como un sacrificio que deben hacer como ciudadanos patrióticos para las generaciones futuras de sus compatriotas. Aun cuando la idea del estado nación pierde una parte de su atractivo, como en la Europa Occidental en los años 1980, fortalece su dominio de la imaginación de muchos en el Tercer Mundo que ven en ella uno de los pocos instrumentos disponibles para asegurar el progreso y la igualdad dentro del sistema global. Que el estado es también un medio de asegurar los niveles de vida del Primer Mundo para aquellos que tienen el control o el acceso al estado en el Tercer Mundo es, por cierto, visto como un subproducto desafortunado e incidental de las leyes inexorables de la historia.

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El Desarrollo como Raison d',tat

¿Qué explica esta relación anómala entre el estado y la sociedad en vastas partes del mundo? La respuesta difiere de sociedad a sociedad pero existen algunos hilos comunes.

Primero, la idea del estado nación se introdujo en la mayoría de las sociedades del Sur a través de la conexión colonial, llevado a cuestas del concepto de la carga del hombre blanco. Esa experiencia fue internalizada. Cuando, luego de la descolonización, las ,lites indígenas adquirieron control sobre el aparato del estado, rápidamente aprendieron a buscar legitimidad en una versión nativa de la misión civilizadora y buscaron establecer una relación colonial similar entre estado y sociedad 3.

Encontraron una justificación excelente para esto en las diversas teorías de la modernización. Sin embargo, los pagos que una vez habían sido hechos a los régimenes coloniales por su misión civilizadora, fueron ahora demandados por aquellos que controlaban los estados indígenas como agentes de modernización y garantes de la seguridad nacional. En cambio, ahora ellos ya no se denominaban mas pagos. Ahora se llamaban sacrificios por el futuro del país e invariablemente vinieron mas de aquellos que tenían menor acceso para -o facilidad en - el manejo de las instituciones modernas. Aun régimenes autoritarios en el Tercer Mundo se han justificado así sistemáticamente. Desde Ferdinand Marcos hasta Lee Kuan Yew, desde Ayub Khan durante el segundo periodo de gobierno militar en Pakistan hasta la Señora Indira Gandhi durante la Emergencia en India, ha sido siempre la misma historia. Ninguna de estas personas ilustres se ha preocupado jamas de justificarse como guardiana de los derechos civiles o de la democracia, aun cuando todos ellos eran beneficiarios indirectos de movimientos democráticos para el autogobierno en el periodo colonial. A lo mas, se han justificado como quienes removieron los obstáculos a alguna democracia futura que los ciudadanos en sus sociedades podían un día merecer si conseguían los ciudadanos lograr educarse adecuadamente en el ínterin en las complejidades de de las modernas instituciones sociales y económicas.

Un segundo hilo comun en la relación entre estado y sociedad son los vínculos directos que el estado moderno ha establecido con la megatecnologia por un lado y las doctrinas de seguridad nacional y desarrollo por el otro. Estos vínculos se han hecho cada vez mas conspicuos a las victimas de la violencia estatal, gracias a los consistentes ataques por muchos estados en el Tercer Mundo sobre sus ciudadanos en nombre del desarrollo y la seguridad nacional y la exportación sistemática de violencia y autoritarismo por algunos estados occidentales, tanto capitalistas liberales como socialistas, durante los últimos 150 años.

Estos elementos en la ideología del estado han sido también blancos de critica porque, aparte de llegar a ser la justificación de nuevas clases de violencia, han llegado a ser conceptualmente vacios en la vida real. Permitaseme dar uno o dos ejemplos. La naturaleza cambiante de la tecnologia moderna ha asegurado que el estado pueda proporcionar seguridad primariamente sólo a si mismo, no a sus ciudadanos.4 Si hubiera una guerra nuclear entre los Estados Unidos y la Rusia Soviética por ejemplo y Suiza mantuviera su tradicional neutralidad, esa neutralidad no podría garantizar la seguridad personal de un solo ciudadano suizo. Para bien o para mal, nuestro hipotético ciudadano suizo promedio debe buscar seguridad en otra parte. El estado moderno puede siempre pedirle al ciudadano que haga sacrificios en nombre de la seguridad, pero no siempre puede ofrecer esa seguridad.

Igualmente, aun espectaculares procesos de desarrollo controlados por el estado en una sociedad no son garantía del desarrollo de la sociedad, no importa cuan paradójico esto pudiera sonar. Hay un numero de estados en el mundo en los cuales desarrollo quiere decir sólo el desarrollo del estado mismo o, a lo mas, el sector estatal. De hecho, en un numero de casos, el desarrollo del estado ha sido el mejor predictor del subdesarrollo de la sociedad. (Hay una categoria estrechamente asociada de tales estados -Herb Feith los llama régimenes represivo-desarrollistas - que nosotros no estamos considerando aquí; en ellos, el papel del estado como la máxima agencia de desarrollo legitima su naturaleza autoritaria y sus políticas represivas). Algunos estudiosos, en consecuencia, han definido desarrollo como el proceso en nombre del cual el estado moviliza recursos, interna y externamente y, entonces, los engulle en vez de permitir que lleguen al fondo y a las periferias de la sociedad.

Seguridad nacional y desarrollo son sólo dos de los temas principales en la ideología del estado moderno. Un tercero es el estado como representante del principio de racionalidad científica (que racionaliza, en el sentido freudiano del término, todas las acciones del estado que a su vez buscan racionalizar, esta vez en el sentido weberiano del término, la sociedad en la que se posa). Y un cuarto es el estado como medio de secularización de la sociedad.

Los conceptos del estado como la epitome de la racionalidad científica y el principal agente secularizado ha venido a caer también bajo ataque en, pocas recientes. El estado moderno ha establecido tan estrecha relación con la ciencia y la tecnología modernas que ha llegado a ser ahora la fuente principal de ataque a todos los sistemas no modernos de conocimiento. En las políticas del conocimiento hoy, nadie puede imaginar a uno sin el otro. Alrededor del 95 por ciento de toda investigación científica en el mundo es ahora investigación aplicada, y de este 95 por ciento, aproximadamente el 65 por ciento es investigación militar patrocinada por el estado. Casi el total del poder coercitivo del estado moderno viene ahora de la megaciencia y la megatecnologia y desarrollar el estado hoy quiere decir primariamente equiparlo con el mayor poder coercitivo como resultado de la ayuda de la ciencia y la tecnología modernas. Una vez mas, el impacto de este ataque sobre la pluralidad del conocimiento se siente mas en el (antiguo) Segundo y en el Tercer Mundos. Hay controles institucionales en el Primer Mundo contra el uso de ciertas clases de fuerza contra los ciudadanos. Estos controles apenas existían en el Segundo Mundo antes de su colapso y son frecuentemente subvertidos con la ayuda del Primer Mundo en el Tercer Mundo.

En lo que se refiere a ese otro pilar ideológico principal del estado moderno, el laicismo, en lugar de llevar a una mayor tolerancia de la diversidad étnica, el laicismo patrocinado por el estado con frecuencia sólo se dio mana para secularizar los conflictos étnicos y llevarlos a la esfera del estado. En el proceso, la política organizada en torno del estado ha empeorado la relación entre las comunidades y ha asegurado, en nombre del progreso, la destrucción de centenares de estilos de vida y de sistemas de sostenimiento de la vida que tradicionalmente sustentaron la diversidad cultural en diferentes partes del mundo 6.

Las varias clases de sistemas estatales tradicionales que solían extenderse en ,pocas pasados en todo el mundo eran a menudo violentos y autoritarios. Pero una cosa no hacían - o no podían hacer. No trataron de entrar en todas las áreas de la vida humana y no instalaron sistemas totales para la ingeniería social y política, basada en una teoría de leyes históricas inexorables. Tales estados ni teñían los medios tecnológicos necesarios ni, en la mayoría de casos, la arrogancia filosófica para montar un esfuerzo tan ambicioso. Como resultado, los ciudadanos, aun cuando fueran victimas de la violencia del estado, teñían unas pocas rutas de escape abiertas. El estado, también, conociendo que su orden no funcionaba mas allá de cierto punto, tenía que aprender a vivir con la diversidad humana, si no sobre bases ideológicas, por lo menos sobre bases de realpolitik y consideraciones pragmáticas.

Bajo la dispensa del estado nación moderno, pueden mantenerse abiertas similares rutas de escape sólo cuando el gobierno es totalmente democrático. De otra manera, el control del estado sobre los derechos y libertades de un ciudadano es mucho mas total. Con la ayuda de la tecnología moderna, los sistemas de manejo y control de la información, tal estado puede obstruir con éxito las rutas de escape que están disponibles al ciudadano de sociedades premodernas o no modernas.7

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Hacia un Estado mas Liviano

Es fácil identificar muchos de los problemas asociados con la idea prevaleciente del estado. Es menos fácil, cuando se trata con una entidad social tan fundamental como el estado, predecir el futuro o adivinar que, formas pueden finalmente emerger en lugar del estado moderno. Algunos conceptos de estado dispersos no modernos o pos-modernos, sin embargo, han empezado a emerger en respuesta a la crisis del estado nación en nuestra ,poca. Porque mientras es una pregunta abierta que, formas tomara el estado posmoderno, hay poca duda de que el concepto dominante del estado tendrá que alterarse drasticamente. Si no en respuesta a dudas y criticas intelectuales, por lo menos en respuesta a los procesos mas vastos de democratización que se están dando en todo el mundo. Porque la crisis del estado moderno surge primariamente de la contradicción que ha surgido entre él y las demandas de democratización del mundo del conocimiento y la restauración de la dignidad de los pueblos marginados durante los últimos 200 años.

Primero, ha surgido el concepto de estados multinacionales y multiétnicos como correctivos a la idea patrón de estado nación unitario. En el pasado los estados socialistas burocráticos como la URSS o Yugoslavia (antes de su disolución) prefirieron el primer enfoque; las sociedades liberales occidentales como los Estados Unidos y Gran Bretaña el ultimo. Ninguno ha sido una bendición pura y las tensiones han empezado a mostrarse en ambos sistemas. El concepto del estado multinacional no ha ayudado a China o a la Unión Soviética a evitar la política y las disputas étnicas; el del estado multiétnico no ha ayudado a Gran Bretaña o a Francia a vivir en paz con sus minorías no europeas.

Segundo, algunas personas, notando cómo el concepto de estado nación busca meter a golpes a importantes civilizaciones en su forma, han tratado de redefinir el estado. Por lo menos un estudioso ha abogado por el uso del concepto de un estado civilizacional en el caso de paises grandes como India 8 A primera vista, el concepto parece presumir una superposición de limites geográficos y estatales que puede ser imposible de obtener en la realidad. En el caso de India, no parece dar cuenta adecuadamente de la condición política de los estados hindúes monárquicos independientes como Nepal. Ni el concepto explica adecuadamente la condición cultural de estados tales como Pakistán y Sri Lanka, separados de India no por limites civilizacionales sino estatales.

Tercero, ha habido otros para quienes el concepto de un estado moderado o civil promete alguna tregua, si no un remedio.9 Es posible, sienten ellos, recuperar el papel liberal, conductor, del estado, mediante una detallada supervisión del estado por aquellos politicamente activos fuera del sector estatal en áreas tales como el medio ambiente, la paz, los derechos humanos, el feminismo, las ciencias y tecnologías alternativas. El enriquecimiento de la sociedad civil y la reforma del estado mediante una supervisión, así creen, causara automáticamente una redefinición del alcance del estado moderno. Aunque ésta es la forma en que la resistencia contra la opresión iniciada por el estado ha entrado en muchas sociedades, uno se pregunta si el estado liberal ha retenido la flexibilidad suficiente para permitir tal supervisión. Especialmente así, dado el amplio acuerdo general que la mayoría de los estados modernos ha construido ahora contra la idea de la diversidad y en favor de la experticia profesional. Ambas clases de consenso permiten al estado nación marginal democráticamente las iniciativas de base de todo tipo, especialmente si resultan ser de ningún partido político.

Finalmente, ha habido una resurrección del anarquismo en diversos matices. En el occidente esta respuesta es usualmente anémica y defensiva y sobrevive camuflada en algunas formas de ecologismo y en movimientos de ciencia alternativa. Cuando es directamente político, tal anarquismo de algún modo da la impresión de ser una forma de excentricidad o esoterismo. En el Tercer Mundo, ocasionalmente tiene algún peso político, gracias al hecho que los movimientos antiimperialistas, en la practica, a menudo tenían que operar desde fuera del sector estatal. Probablemente el mejor ejemplo es el "anarquismo" asociado con el nombre de Mohandas Karamchand Gandhi.10 Muchos indios gandhianos tratan aun de borrar de la memoria aquella herencia y convertir al gandhismo en un voluntarismo oficial, no amenazador, actuando como adjunto al estado indio. Pero Gandhi,40 años después de su muerte, sigue obviamente dando lata y por lo menos algunos jóvenes gandhianos se han acercado mas a aquellos para quienes un retorno a una idea revisada y actualizada de un estado mínimo pre-moderno, culturalmente arraigado, menos monolítico, 'mas blando', se mantiene como la mayor promesa.

Ninguna de estos nuevos enfoques disidentes, sin embargo, plantea aun una amenaza a la cultura dominante del estado a pesar de la conciencia ampliamente difundida de que no todo esta bien con la situación del estado. Ninguna de las alternativas mencionadas aquí ha captado la imaginación del publico, excepto quizás por cortos períodos. Por otro lado, dados los crecientes problemas con el modelo dominante del estado, estos disidentes marginales no parecen ser tan dementes como alguna vez parecieron. Es posible que en el futuro puedan empezar a parecer enemigos mas formidables del orden publico y la racionalidad política. Mientras, los disidentes pueden quizás, como consuelo, recordar que ningún sistema llega a ser moralmente aceptable meramente porque la imaginación humana no ha logrado producir una alternativa en un momento dado.

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Referencias

1. Véase por ejemplo Bernard S. Cohn, "The Command of Language and the Language of Command" (EI Dominio del Lenguaje y el Lenguaje del Dominio), en Ranajit Guía (ed.), Subalternó Studies (Estudios Subalternos), Nueva Delhi: Oxford University Press, 1985 Vol. 4, pp. 276-329; y "Representing Authority in Victorian England" (La Representación de la Autoridad en la Inglaterra Victoriana), en Eric Hobsbawn y Terence Ranger, The Invention of Tradition (La Invención de la Tradición), Cambridge: Cambridge University Press,1983, pp.165-209.

2. Satish Arora, "Pre-Empted Future? Notes on Theories of Political Development" (¿Futuro Sustituido? Notas sobre Teoría de Desarrollo Político), en Rajni Kothari (ed.), State and Nation Building (La Construcción de Estado y Nación), Nueva Delhi: Allied Publishers, 1976, pp. 23-66. Para un intento mas reciente de ubicar estas criticas en la cultura general del sistema de conocimiento dominante global, véase Tariq Banuri, "Modernization and its Discontents: A Cultural Perspective on Theories of Development" (La Modernización y sus Descontentos: Una Perspectiva Cultural sobre Teorías del Desarrollo), en Frédérique Apffel Marglin y Stephen Marglin (eds.), Dominating Knowledge: Development, Culture and Resistance (Conocimiento Dominante: Desarrollo, Cultura y Resistencia), Oxford: Clarendon Press, 1990, pp. 73-101; y Chai-Anan Samudavanija, "The Three-Dimensional State" (El Estado Tridimensional), articulo presentado en la Conferencia Internacional sobre Instituciones Políticas en el Tercer Mundo en el Proceso de Ajuste y Modernización, Berlin, 4-7 Julio 1989, mimeo.

3. Ashis Nandy, "Culture, State and the Rediscovery of Indian Politics" (Cultura, Estado y el Redescubrimiento de la Política India), Interculture, Primavera/ Abril 1988, 21(2), pp. 2-17.

4. Por ejemplo Giri Deshingkar, "People's Security Versus National Security" (La Seguridad del Pueblo contra la Seguridad Nacional), Seminar, Diciembre 1982, (280), pp. 28-30.

5. El completo y excelentemente perspicaz articulo de Herb Feith "Repressive Developmentalist Regimes in Asia: Old Strengths, New Vulnerabilities" (Regímenes Represivo-Desarrollistas en Asia: Viejas Fortalezas, Nuevas Vulnerabilidades), presentado en la conferencia del Proyecto World Order Models, Nueva York, Junio 1979 y publicado en Internalional Affairs; Christian Conference of Asia Escape from Dominalion: A Consultation Report on Pattems of Domination and People's Movements in Asia (Escape de la Dominación: Un Informe de Consulta sobre Patrones de Dominación y Movimientos Populares en Asia), Tokio: Abril 1980; y Richard Falk, "A World Order Perspective on Authoritarianism" (Una Perspectiva de Orden Mundial sobre el Autoritarismo), Nueva York: World Order Models Project, 1978, mimeo.

6. Vandana Shiva, The Violence of the Green Revolution (La Violencia de la Revolución Verde), Penang:Third World Networky Londres: Zed Books, 1991;Ashis Nandy, "The Politics of Secularism and the Rediscovery of Religious Tolerance" (La Política del Laicismo y el Redescubrimiento de la Tolerancia Religiosa), Altematives, 1988, 13(3), pp. 177-94. Véase también Veena Das, "Community, Riots, Survival" (Comunidad, Disturbios, Supervivencia), en Veena Das (ed.), Mirrors of Violence: Community, Riots, Survival (Espejos de Violencia: Comunidad, Disturbios, Supervivencia), Nueva Delhi: Oxford University Press, en prensa; y Tariq Banuri y Durre Sameen Ahmed, "Oficial Nationalism, Ethnic Politics, and Collective Violence: Karachi in the 1980s" (Nacionalismo Oficial, Política Étnica y Violencia Colectiva: Karachi en los Años 80), presentado en la Conferencia de la Universidad de las Naciones Unidas-WIDER sobre Etnicidad. Karachi, 14-18 Enero 1989, mimeo.

7. Rabindranath Tagore, Nationalism (Nacionalismo), Madras: Macmillan, 1985. Esta es una colección de conferencias ofrecidas en los años 1930. A menudo sensiblera e ilegiblemente purpura, sigue siendo la primera e impresionante critica del estado moderno sobre la base de su totalismo. Previsiblemente las conferencias no fueron particularmente populares ni en Japón ni en India.

8. Ravinder Kumar "Nation-State or Civilizational State?" (¿Estado Nación o Estado Civilizacional?), Nueva Delhi: Nehru Memorial Museum and Library, 1989. Occasional Papers, mimeo.

9. Rajni Kothari, "Crisis of the Moderate State and Decline of Democracy" (Crisis del Estado Moderado y Declive de la Democracia), en Peter Lyon y James Manor (eds.), Transfer and Transformation: Political Institution in the New Commonuwealth: Essays in honour of W H Morris-Jones (Transferencia y Transformación: Instituciones Políticas en la Nueva Comunidad: Ensayos en Honor de W. H Morris-Jones), Leicester: Leicester University Press,1983; y D. L. Sheth, "Grassroots Stirrings and the Future of Politics" (Agitación en la Base y el Futuro de la Política), Alternatives, Marzo 1983, 9(1), pp. 1-24.

10. Por ejemplo M. K. Gandhi "Hind Swaraj", en Collected Works of Mallatma Gandhi (Obras Escogidas del Mahatma Gandhi), Delhi: Publications Division, Government of India, 1963, Vol. 4 pp. 81-108.

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Bibliografía

La sabiduría histórica filosófica y científica social recibida sobre el estado of rece poco espacio a esos salvajes en el mundo meridional que desean ver el concepto moderno posterior al siglo diecisiete de estado como menos que perenne. No obstante. estudios que exploran el carácter histórico (y por tanto posiblemente transitorio) del estado son útiles. como J. Strayer Les origines de l 'état moderne (Los Origenes del Estado Moderno), Paris: Payot. 1980, o E. Morgan,Inventing the People: The Rise of Polpular Sovereignty in England and America (Inventando al Pueblo: El Ascenso de la Soberanía Popular en Inglaterra y Am,rica), Nueva York: Norton, 1988. En el nivel de la historia intelectual, la emergencia dei estado como un concepto clave de la modernidad es rastreada en O. Brunner y otros Geschichtliche Grundbergriffe (Conceptos Históricos Fundamentales) Vol. 6 Stuttgart: Klett, 1990.

A pesar de su retórica anti-estatal, las tradiciones anarquista y marxista no tienen nada que ofrecer a los no europeos salvo su conmovedora fe en el concepto europeo de estado. En efecto, leyendo a Marx, uno tiene la impresión de que el profeta estaría muy furioso si no se establecieran primero estados al estilo europeo en el mundo meridional, antes de hacerlos extinguirse como consecuencia del activismo revolucionario. Para elementos de una critica fundamental de la idea del estado, por lo tanto, se esta mejora veces estudiando pensadores mas bien conservadores como M. Oakeshott, "The Character of a Modern European State" (El Carácter de un Estado Europeo Moderno) en su libro On Human Conduct (Sobre el Comportamiento Humano). Oxford: Clarendon, 1975, o al joven radical de su tiempo, W. von Humboldt, Limits to State Action (Límites a la Acción Estatal), Cambridge: Cambridge University Press. 1969 (escrito en 1792). Por mi parte, he obtenido mayor comprensión de intelectuales no académicos como D. Thoreau, 'The Selected Works of Thoreau (Las Obras Escogidas de Thoreau), Boston: Houghton Mifflin,1975 o M. Gandhi, "Hind Swaraj" en Collected Works of Mahatma Gandhi (Obras Escogidas del Mahatma Gandhi), Delhi: Publications Division, Government of India, 1963, Vol. 4, pp. 81-103.

En los paises del sur la principal raison d 'etre del estado ha sido el desarrollo. Para una critica del desarrollo como proceso y como ideología, he aprendido de G. Esteva, "Regenerating People's Space" (Regenerando el Espacio del Pueblo), en Altematives, 12, 1987, pp. 125-52, y sobre el destino de la idea del desarrollo de A. Escobar, Power and Visibilit: The Invention and Management of Development in the Third World (Poder y Visibilidad: La Invención y la Gestión del Desarrollo en el Tercer Mundo), disertación inédita para el grado de PhD, University of California, Berkeley, 1987, y T. Banuri, "Development and the Politics of Knowledge" (Desarrollo y la Política del Conocimiento) en S. Marglin y F. Apffel-Marglin, Dominating Knowledge: Development Culture and Resistance (Conocimiento Dominante: Desarrollo, Cultura y Resistencia), Oxford: Clarendon Press, 1990, pp. 29-72. Sobre la intima conexión entre el estado y el poder coercitivo de la ciencia véase S. Visvanathan, "From the Annals of the Laboratory State" (De los Anales del Estado Laboratorio), en A. Nandy (ed ), Science, Hegemony and Violence: A Requiem for Modernit, (Ciencia, Hegemonía y Violencia: Un Requiem para la Modernidad), Nueva Delhi: Oxford University Press, 1988, pp. 257-88, y C. Alvares, Science, Development and Violence (Ciencia, Desarrollo y Violencia), Nueva Delhi: Oxford University Press, en prensa.

Mi ocasional asociación con el activismo de los derechos humanos me ha convencido que el estado nación, transplantado a situaciones del Tercer Mundo, puede superar cualquier despotismo oriental de viejo estilo en autoritarismo y violencia organizada. A. Eghbal, "L',tat contre l`ethnicit," (El Estado contra la Etnicidad), IFDA Dossier, Julio-Agosto 1983, pp. 17-29 ha resaltado la exclusión de las etnicidades y V. Das (ed.), Mirrors of Violence: Community; Riots, Survival (Espejos de Violencia: Comunidad, Disturbios, Supervivencia), Nueva Delhi: Oxford University Press, 1990, la instrumentalización de la tensión comunal bajo la pretensión del laicismo. B. Anderson, Imagined Comnutities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism (Comunidades Imaginadas: Reflexiones sobre el Origen y la Expansión del Nacionalismo). Londres: Verso, 1983, describe nación/nacionalismo como producto de la imaginación social. He explorado las contradicciones del laicismo en A. Nandy, "The Politics of Secularism and the Rediscovery of Religious Tolerance" (La Política del laicismo y el Redescubrimiento de la Tolerancia Religiosa), Alternatives, 1988, 13(3), pp. 177-94, y reflexionado sobre la cuestión del estado en el contexto de India actual eh A. Nandy, "The Political Culture of the Indian State" (La Cultura Política del Estado Indio), Daedalus, 118, Otoño 1989, pp. 1-26.

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