W. SACHS (editor), Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder, PRATEC, Perú, 1996 (primera edición en inglés en 1992), 399 pp.

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IGUALDAD

C. Douglas Lummis

A diferencia de las otras palabras examinadas en este libro, la palabra igualdad no es un neologismo. Tampoco es una palabra que puede ser declarada completamente tóxica y excluida de nuestro vocabulario político. Pero en la era moderna y particularmente en el contexto del discurso del desarrollo, ha adquirido ciertos significados tóxicos. Este es, en realidad, su peligro especifico: la vaguedad de la palabra pone sus actuales significados tóxicos bajo la protección de la dignidad de sus antiguos usos. El propósito de este ensayo es desenmarañar esta confusión.

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Equidad y Semejanza

En las diversas nociones de igualdad, es posible distinguir dos familias de significados: en la primera, la palabra "igualdad" indica una clase de justicia o trato justo. En la segunda, "igualdad" indica semejanza u homogeneidad. En algunos contextos los dos significados pueden superponerse o converger, pero son diferentes. Tratar a las personas en forma justa puede requerir tratarlas en forma diferente; por otro lado, tratar a las personas como si fueran semejantes no es tratarlas necesariamente en forma justa. Ademas, los dos significados son diferentes en especie. Igualdad como justicia es una proposición de valor que se refiere a cómo las personas deberían ser tratadas; se refiere a las relaciones entre personas. Igualdad como semejanza, sin embargo, es un alegato de hecho; postula características comunes en las personas. De él puede derivarse una proposición de valor. Sin embargo, si la igualdad como semejanza es declarada como un valor, puede suceder que alegue no un hecho que es, sino un hecho que debería crearse. Cuando esta noción viene asociada al poder, las consecuencias pueden ser temibles.

La manera en que estos conceptos se dividen y se mezclan puede ser aclarada si miramos sus origenes clásicos. La noción mas primitiva de justicia, venganza, apunta a un tipo de igualdad ("desquitarse" como se dice hoy). La antigua expresión "ojo por ojo y diente por diente" fue escrita como una ecuación, así como la mas amable "haz a los demás, lo que quieres que te hagan a ti". La igualdad esta presente en cualquier noción de que las personas deberían estar bajo el mismo conjunto de reglas o que un juez debería dar la misma consideración a ambas partes en una disputa.

La intuición de que existe una conexión interna entre la noción política de justicia y la noción física o matemática de igualdad es muy antigua. La diosa romana lustilia era representada tradicionalmente portando balanzas, lo mismo que sucedía con las diosas griegas Themis y Dike. Aristóteles vio a ambas tan inseparables que hasta argumentó que la palabra dikast (el que juzga) debe estar linguisticamente conectada a la palabra dichast (el que biseca). (Etica a Nicomaco, 1132a).

Consecuentemente, la palabra griega isos que fue el concepto dominante con el cual se juzgaban las condiciones en la polis, viene a significar igualdad y equidad física/matemática. Permitió la comparación de las personas, a pesar de sus inconmensurables diferencias, al aislar y sopesar un aspecto, por ejemplo, sus derechos, su condición social ó su mérito. En forma similar, las palabras latinas aequalitas y aequus, de las cuales deriva la palabra igualdad en inglés (equality), podía significar igualdad en cantidad, o igualdad o justicia política.

En contraste a isos, la otra palabra griega homoios hace énfasis en semejanza de clase y no proporción en la relación. En vez de 'igualdad' es mejor traducirla como 'similar, parecido a' . En el discurso político no es usado como un substituto de isos, sino mas bien para sugerir armonía o concordancia. Pero no siempre. Aristóteles usa también la palabra en su definición de la envidia - el dolor que los hombres sienten "a la vista de la buena fortuna... de aquellos como (homoios) ellos mismos." (Retórica, 1378b).1

En el discurso político griego, esta distinción se mantuvo clara. Cuando Pericles hizo su famoso alarde en la Oración Fúnebre que las leyes de Atenas ofrecían igualdad de justicia a todos, fue con el propósito de resaltar que esto no impedía a los ciudadanos cultivar sus diferencias (Tucídides, Libro II, XXXVII). Isos era una característica de la justicia, no de las personas. Para Aristóteles, la aplicación igual de la justicia a personas diferentes era un asunto complejo. En el caso de justicia distributiva, isos significaba la distribución de partes iguales a iguales, y partes desiguales a desiguales. La distribución tenía que ser igual al mérito, pero el problema era decidir que tipo de mérito interesaba: "los demócratas eligen el criterio de nacer libre; los de simpatías oligárquicas la riqueza, o en otros casos el nacimiento; los defensores de la aristocracia la virtud. (Ética a Nicomaco, 1131a). En el caso de la justicia correctiva, isos venia a ser la capacidad del juez de ignorar las diferencias entre las partes: "Porque no hay diferencia si un hombre bueno a estafado a un hombre malo, o uno malo defraude a uno bueno... la ley ve solo la naturaleza del daño hecho, tratando a ambas partes como iguales". (Ética a Nicomaco, 1132a). Aquí la igualdad se convierte en un tipo de método científico, un mantenimiento hipotético de otras cosas como iguales para poder aislar e identificar el factor en investigación. Tal vez una metafora útil de cómo isos, el principio abstracto de la igualdad, encaja en el irregular mundo material sea la isobara, la linea en los mapas climáticos que une los puntos de igual presión barométrica, que nunca es recta.

Nada de esto significa, en todo caso, que los griegos no vieran injusticia en la ancha brecha entre los ricos y los pobres. Si tomamos las reformas de Solón en la Constitución de Atenas como el primer paso hacia el establecimiento de la democracia griega, vale la pena recordar que la primera de estas reformas fue cuando él "libero a la gente, tanto en ese momento como para el futuro, prohibiendo los préstamos con garantía de la propia persona... y estableció la cancelación de las deudas publicas y privadas . (Aristóteles, La Constitución de Atenas, VI 1). En la historia de occidente, en consecuencia, la compensación de la deuda es tan antigua como la política. Los atenienses no llamaban igualdad a esto, sin embargo, sino al liberarse de las cargas. Al mismo tiempo, la igualdad económica perfecta no estaba fuera de su imaginación política. Aristóteles registró (y se opuso a) una propuesta de Faleas de Calcedonia de una polis ideal basada en la igualdad de la propiedad. (Política, 1266 a,b)

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De Alejandro a Lincoln

En ninguna de estas nociones existe una idea de igualdad como un principio universal que une a todos los pueblos del mundo. Segun un punto de vista, el primer paso en esta dirección puede ser identificada en forma precisa:

El día - uno de los momentos críticos de la historia - cuando, en un banquete en Opis, Alejandro rezo por la unión de los corazones (homonoia) y la comunidad de macedonios y persas .2

Se puede dudar que la idea apareciera súbitamente, pero es significativo que la tradición la registre viniendo primero de labios del conquistador: se adapta bien con su proyecto de arrancar a los pueblos de sus lealtades locales y de homogeneizarlos en un vasto imperio. Fue en el contexto del mundo que Alejandro creó, que los estoicos desarrollaron la "idea de universalidad, una humanidad mundial en la que todos están dotados de una naturaleza humana comun."3 Luego los romanos adoptaron esta filosofía estoica como apropiada para su dominio sobre la multitud de pueblos en su imperio.

El otro momento decisivo en la formulación de la idea de la igualdad universal fue cuando los primeros cristianos tomaron la fatídica decisión de llevar su nueva religión a los gentiles. La declaración de Pedro: "Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas" (Hechos 10:34), fue hecha cuando se dio cuenta que Cornelio, un centurión romano, se había convertido en un verdadero cristiano. Esta idea, que desde entonces ha tenido consecuencias trascendentales para Europa y para el mundo, esta cargada de ambigüedad. Por un lado, especialmente dicha por Pedro, sugiere respeto por todos los seres humanos simplemente en virtud de su ser humanos, como cuando le dice a Cornelio que se arrodilla: "Levantate que también yo soy hombre" (Hechos 10:26), ó en su "Dios me ha enseñado que no se debe considerar manchado o impuro a ningún hombre" (Hechos 10:28). Al mismo tiempo puede sugerir lo contrario, que las personas a pesar de su diversidad superficial, son iguales en primer lugar en su vileza y que pueden hacerse merecedores de respeto sólo volviéndose iguales, esto es, convirtiéndose en cristianos. En Pablo, este sentido negativo predomina:

Entonces, ¿tenemos alguna superioridad?.. ¡De ninguna manera!, pues acabamos de demostrar que todos, tanto judíos como no judíos, están sometidos al pecado. (Romanos 3:9).

Pero sabemos que todo lo que dice la Escritura, lo dice para los mismos judíos que están sometidos a sus leyes. Que todos, pues, se callen y el mundo entero se reconozca culpable ante Dios. (Romanos 3: 19)

Uno se pregunta si Pedro, en vez de pedirle al centurión que se levantase, no debió él mismo caer también al suelo.

Durante la Edad Media Europea la expresión "un igual" era comúnmente usada para señalar a una persona de la misma clase social, en términos del sistema de clases feudal. Fue a través de este uso que la palabra inglesa "peer" [par] (que originalmente significó un igual), vino a significar un miembro de la aristocracia británica. La noción de la igualdad universal existió como una idea teológica. La afirmación que la moral cristiana era universal significaba que todas las personas eran iguales ante ella: encumbrado y humilde, todos serian juzgados igualmente el Día del Juicio Final . El principio de igualdad bajo la ley se mantiene como una tradición poderosa, si bien no en el sentido que todos debemos ser tratados en forma igual por la ley, por lo menos en el sentido que todos, gobernantes y gobernados por igual, se encuentran igualmente bajo la ley, y deberían estar igualmente obligados a obedecerla. La igualdad como oposición a la sociedad de clases era una tradición eterna entre las personas comunes, apareciendo a veces como una fuerza practica en rebeliones como la de los campesinos ingleses en 1381 (que nos dio el famoso lema, "When Adam delved And Eve span/ Who was then the gentleman?" (Cuando Adán cavaba y Eva hilaba/ ,Quién era entonces el caballero?). Se puede haber creído que la igualdad social era un ideal inapropiado para este mundo de pecadores, pero no era una idea insondable a la mentalidad medieval.

La idea de la igualdad reaparece como una importante fuerza histórica en el contexto de la Revolución Inglesa del siglo diecisiete. En panfleto tras panfleto, los niveladores [Levellers] y los cavadores [Diggers] argumentaban por la igualdad sobre la base que: "Dios no hace diferencia entre las personas ['God is no respecter of persons' (Esta forma de expresión, incidentalmente, proviene de la traducción de la Biblia del Rey Santiago, que se publicó en 1611)]. Pero había una gran diferencia de opinión sobre cómo aplicar esta ambigua afirmación al mundo. Fue usada diversamente para argumentar sobre la igualdad bajo ley, la igualdad de derecho a votar (para hombres o para propietarios), la abolición de la monarquía y la nobleza, la igualdad de derecho a predicar el evangelio (igualdad de conciencia), y la igualdad de derecho a la tierra. Debajo de todo esto, ocurrían luchas mas profundas. La igualdad ,significaba que todos son puros o que todos son impuros? ,Significaba que todos eran iguales en dignidad, o en abyecta impotencia ante el Todopoderoso? ,Significaba que las personas debían ser respetadas en sus diferencias, o que son semejantes, ó pueden hacerse semejantes?

Dos de las mas notables definiciones de la igualdad que aparecieron en este periodo ilustran cuan diferentemente puede interpretarse la noción de igualdad. La primera es la del coronel Rainsborough, el nivelador. En el debate que se llevó a cabo en el Nuevo Ejercito Modelo revolucionario en Putney en 1647, Rainsborough argumentó en favor de un gobierno por consentimiento, diciendo: "Pienso que la persona mas pobre de Inglaterra tiene una vida que vivir, igual que la tiene el mas grande."4. La grandeza de esta definición radica, en primer lugar en el hecho que ancla la igualdad no en la religión ni en un principio abstracto, sino en la condición humana. Las personas no son iguales porque así los considera Dios, ni son iguales sólo en contraste con la gran brecha que los separa de Dios. Y no son iguales porque la ley natural lo decreta. Mas bien, las personas son iguales porque confrontan la misma tarea existencial: deben vivir una vida. Ademas esta noción libera a la igualdad de sus insinuaciones matemáticas: el hecho de tener una vida que vivir no se presta fácilmente a cálculos exactos. Deja a un lado la cuestión de mérito o capacidad. Cualquiera sea nuestra condición o nuestros poderes, debemos erguirnos. Y no contiene la idea de que las personas son homogéneas o que deberían serlo. Es importante tener presente que los niveladores fueron derrotados en la Revolución Inglesa.

La segunda definición de esta ,poca, es la de Thomas Hobbes, el filósofo. En De Cive (1642) y luego en Leviathan (1651), Hobbes argumentó que las personas eran iguales, esto es, semejantes, en su total incapacidad de vivir sus vidas salvo en la medida en que se someten totalmente al Soberano Todopoderoso. Las personas difieren levemente en inteligencia y vigor, pero no lo suficiente como para que importe:

Porque si nosotros miramos a hombres maduros, y consideramos cuan frágil es la construcción de nuestro cuerpo humano, que cuando perece, toda su fuerza, vigor y sabiduría perecen con ,l y cuán fácil es que el hombre mas débil mate al mas fuerte, no existe ninguna razón por la que un hombre cualquiera, confiando en su propia fuerza, deba considerar que ha sido hecho por la naturaleza por encima de los demás. Todos son iguales, pueden hacer las mismas cosas uno contra el otro; pero aquellos que pueden hacer las mas grandes cosas, como matar, pueden hacer cosas iguales. Por lo tanto, todos los hombres son, por naturaleza, iguales entre Si.5

Para Hobbes, la igualdad es, ante todo, no una característica de la justicia, sino de las personas. Las personas son iguales porque ellas nunca pueden obtener por su propia fuerza ventaja de otra; son iguales en su "fragilidad". Esto las pone, como vislumbró Aristóteles, en un estado constante de envidia y, por lo tanto, de miedo uno de otro. Si todos se irguieran igualmente, el resultado seria la guerra de uno contra todos. Para asegurar las mínimas condiciones para vivir la vida, por lo tanto, todos deben caer igualmente. El contrato social, en el cual cada hombre ("hombre" es la palabra correcta aquí, ya que no se consideraba a las mujeres capaces de firmar el contrato social) renunciaba a su derecho natural, establece, de una manera mas firme que lo que Alejandro pudo jamas, una concordia de individuos desarraigados, ahora iguales en el sentido que sus diferencias no son nada comparadas con el gran abismo que los separa del Soberano Todopoderoso.

Como ante la presencia del amo los sirvientes son iguales y no tienen ningún honor, de la misma manera son los súbditos ante el soberano. Y aunque algunos brillen mas y otros menos cuando están fuera de su vista, en su presencia no brillan mas que las estrellas en presencia del sol.6

Desde entonces la noción de igualdad como justicia se ha ramificado en muchas formas. Ha sido usada para atacar las pretensiones de clase (como el poeta Burns: "Gie fools their silks, and knaves their wine/ A man's a man for a 'that" (Dad a los bufones sus sedas y a los bribones su vino/ Un hombre es hombre por todo eso). Ha sido utilizada para atacar a la represión. Ha sido utilizada para evocar el respeto humano; en este siglo ha sido el lema para atacar la discriminación racial, étnica y sexual. La idea que la desigualdad de la riqueza es injusta, esta tras los siglos de luchas de los obreros (en los debates de Putney de 1647 los terratenientes manifestaron claramente que ellos no podían dar el voto a los hombres sin tierra porque temían que podían usar su poder político para igualar la propiedad; ese temor ha continuado desde entonces a lo largo de toda la historia del capitalismo). Y las nociones de igualdad de derechos y de igualdad bajo la ley se mantienen en el centro de nuestras concepciones de la ley y la ciudadanía.

Por otro lado, la noción homogeneizadora de la igualdad ha sido una fuerza poderosa. La imagen de Hobbes de las personas como tan semejantes como granos de arena o átomos que pueden crear valor sólo como partes constituyentes de la gran maquina del estado, ha operado realmente para hacer a las personas de esa manera. Y a medida que la idea europea de sociedad civil evolucionó gradualmente de la de un gobierno a la de una economía, la imagen de su parte constituyente normalizada evolucionó desde la del ciudadano a la del hombre económico. Las personas llegaron a ser vistas como iguales (semejantes) en su propensión natural a comerciar, trocar e intercambiar.

Tocqueville creía que había una tendencia histórica inevitable hacia la igualdad homogeneizadora y que la vanguardia en este respecto eran los Estados Unidos. También creía que esta tendencia era una amenaza a la libertad y su estudio clásico, Democracia en (Norte)América, estaba dirigido a examinar esa amenaza y a buscar maneras de contrarrestarlas. En su trabajo él usó la palabra "democracia" como un virtual sinónimo de "igualdad", por el cual quería decir "igualdad de condición" o "uniformidad". El vio a la sociedad (norte)americana como formada por individuos aislados y homogeneizados, desconectados del pasado e imposibilitados de establecer lazos permanentes con la tierra o entre si. Nosotros podemos comprender que, es lo que él entendía como democracia (igualdad) de su descripción de lo que creía era su caso limite:

En las colonias del Oeste nosotros podemos contemplar la democracia en sus limites mas extremos. En estos estados, fundados improvisadamente y como por casualidad, los habitantes apenas eran de ayer. Escasamente conocidos unos de otros, los vecinos mis cercanos ignoran las historias de los demás... Los nuevos estados del Oeste están habitados, pero la sociedad no tiene existencia entre ellos. 7

Tocqueville no sabía que esta condición sería pronto duplicada en la
ciudad industrial. Inventó el término "individualismo" para describir la creencia peculiar (que él creía errónea) de los norteamericanos de que podían vivir cada uno sin depender de los otros y notó cómo esta misma ilusión, paradójicamente,contribuía a la homogeneidad sin precedentes de la costumbre y opinión americanas.

Tocqueville hizo claro que la atomización de la sociedad en individuos uniformes no significaba una tendencia hacia la igualdad económica:

En verdad, no conozco ningún país donde el amor al dinero haya logrado un dominio más fuerte en los afectos del hombre y donde se exprese un desprecio mas profundo por la teoría de la igualdad permanente de la propiedad.8

Por el contrario, el proceso de desarraigar a las personas de la tierra, del pasado y uno del otro - un proceso que se puede pensar también como el desarraigo histórico del hombre económico - liberó energías competitivas que Tocqueville halló pasmosas. El pueblo norteamericano, dijo:

Como todos los grandes pueblos, tiene solo un pensamiento y avanza hacia la adquisición de riquezas, el único fin de sus
esfuerzos, con una perseverancia y un desprecio hacia la vida que se podría llamar heroico, si esa palabra fuera usada apropiadamente para describir todo salvo las luchas de la virtud.
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Fue en el contexto de esta Norteamérica del siglo XIX que la igualdad fue redefinida una vez mas, ahora como "igualdad de oportunidad". Porque la igualdad de oportunidad sólo tiene sentido en una sociedad organizada como un juego competitivo, en el que hay ganadores y perdedores. Lo que son iguales no son las personas, sino las reglas del juego. En este sentido es una forma de economización de la igualdad bajo la ley. La diferencia es que el objeto del juego es precisamente producir desigualdad. La idea es que la división de la sociedad es justa si se lleva a cabo bajo reglas justas. La igualdad de oportunidad puede verse así como un recurso para hacer legitima la desigualdad económica. Y en realidad fue sólo luego que los propietarios en los países industriales se sintieron confiados que la igualdad de oportunidad había reemplazado a la nivelación como la definición dominante de la igualdad, que empezaron a conceder el derecho a voto a la clase no propietaria.

La igualdad de oportunidad si tiene algunos efectos homogeneizadores. Aceptar la igualdad de oportunidad es aceptar el juego, y aceptar el juego es aceptar la identidad de jugador. De esta manera, la igualdad de oportunidad incorpora algunos elementos de los significados tradicionales de la igualdad y elimina otros, produciendo una notable paradoja, un sistema que genera homogeneidad y desigualdad económica y decreta que la consecuencia es justa.

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La Política de Igualarse

Ahora podemos volver a la pregunta de la forma que la igualdad ha adquirido en el contexto de la ideología de la posguerra del desarrollo económico mundial. Esto puede dividirse en dos partes: la igualdad que el desarrollo económico promete y la igualdad que produce realmente. Lo que promete es igual justicia (que define como igualdad económica) y lo que produce es homogeneidad (mientras mantiene e intensifica la desigualdad económica). ¿Cómo sucede esto?

La esencia de la igualdad del desarrollo económico esta contenida en la frase "nivelandose" o "cerrando la brecha". Por ejemplo, en la Declaración del Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional, adoptado por las Naciones Unidas el 1 de Mayo de 1974, se anunció que el NOEI:

corregirá las desigualdades y enderezara' las injusticias existentes, haciendo posible eliminar la creciente brecha entre los paises desarrollados y los países en vías de desarrollo y asegurar un desarrollo económico en continua aceleración.10

La idea de que la diferencia de riqueza entre países puede ser descrita como desigualdad, en el sentido de injusticia, habría sido ininteligible hace algunos siglos. La acusación de injusticia no puede tradicionalmente hacerse contra las desigualdades entre sistemas, sino sólo dentro de un sistema. El hecho de que la idea es inteligible hoy es evidencia del grado en que aceptamos que el mundo ha sido organizado en un único sistema económico. Así como la igualdad universal, que no tenía sentido en la ,poca de la polis griega, posteriormente tuvo sentido en el mundo conquistado por Roma y así como hoy tiene sentido en un mundo conquistado por una economía capitalista global.
Una segunda idea novedosa es que la igualdad económica puede ser alcanzada, o por lo menos la desigualdad reducida, mediante la "continua aceleración del desarrollo económico". Cuando el sistema capitalista estaba confinado principalmente a los Estados Unidos y Europa, siempre se entendió que su libre operación producía desigualdad y que la reducción de la desigualdad sólo podía ser lograda mediante la actividad política, tal como la organización de sindicatos, la lucha por gobiernos laboristas y políticas de bienestar. La idea de que ahora que la economía mundial ha devenido capitalista puede generar igualdad a través de su propio "desarrollo" es notable.

Por supuesto, el NOEI era en si mismo una acción política. Esperaba usar el nuevo poder político de los países del Tercer Mundo para forzar cambios en el Sistema Económico Mundial y darle una nueva dirección. Pero si la dirección debe ser modificada por la política, es siempre el caso que la igualdad debe alcanzarse mediante la economía; el propósito de los cambios políticos es liberar "a los países en vías de desarrollo para que concentren todos sus recursos para la causa del desarrollo".11

Una tercera novedad es que el desarrollo puede conducir a la igualdad económica internacional en niveles de afluencia, "la prosperidad final" como dijo Harry Truman en su discurso de 1949, anunciando el Programa del Punto Cuarto. De este modo, la Declaración del NOEI of rece la esperanza de que "las disparidades prevalecientes en el mundo pueden ser eliminadas y la prosperidad asegurada para todos 12". Puesta así tan categóricamente, la idea es asombrosa, pero al mismo tiempo se nos ha hecho bastante familiar. En el discurso cortés del desarrollo nunca se habla de nivelación hacia abajo, sólo de nivelación hacia arriba. Este es el significado de "igualarse".

Como la igualdad de oportunidad, la idea de la igualdad en el desarrollo mundial presupone que todos en el mundo juegan o deberían jugar el mismo juego. Para que los pueblos del mundo jueguen el juego del desarrollo, primero deben convertirse en jugadores. En los tempranos y optimistas días de la teoría del desarrollo, los teóricos de la modernización fueron francos sobre cuan profundamente tenía que penetrar esta homogeneización en la cultura y en la personalidad:

Parte del proceso de modernización involucra el aprendizaje de nuevas destrezas y la aceptación de nuevas ideas sobre la naturaleza del mundo y de las relaciones humanas. Otra parte del proceso implica la aceptación de nuevos valores y el cambio de las demanda un cambio fundamental en las motivaciones y en la dirección en que se percibe que las energías humanas pueden ser adecuadamente dirigidas 13.

"Movilizar" (es decir, reclutar) a los pueblos y a las culturas en el sistema económico mundial requeriría el mismo desgajamiento del hombre económico, el mismo desarraigamiento que ocurrió en la migración hacia los Estados Unidos o en el movimiento del cercado de tierras comunales en Inglaterra. Sólo que esta vez, la escala es pasmosa. Toda la hirviente multiplicidad de las culturas del mundo, desarrolladas (en el antiguo sentido de la palabra) a través del trabajo y la imaginación de toda la historia humana, es puesta ahora bajo un único patrón de valor y todas aquellas que no se ajusten a ese patrón deben ser descartadas con el juicio mas condenatorio que un utilitarista puede hacer - inútil:

El publico político, independiente de cualquier criterio de juicio que no sean aquellos provistos por la etnicidad, la localidad, el partido o la pasión ... sera' inútil a la cultura política de una sociedad moderna. 14

Siguiendo sus propios criterios locales de juicio, los pueblos del mundo habían tenido en tiempos pasados sus propias nociones de prosperidad (a menudo incluyendo la moderación como uno de los medios para alcanzarla) y de justicia económica (a menudo con mecanismos de redistribución para reducir la desigualdad). Ahora todo esto ha sido devaluado por el modernizado occidental como tanto derroche ("inútil" en palabras de Edward Shils); todo el acervo de diversas culturas humanas redefinidas como la condición miserable y lastimosa de "subdesarrollo".

El desarrollo promete igualdad económica en un futuro distante; lo que hace ahora, luego de mas de cuarenta años, es producir una desigualdad devastadora.

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La Hueca Demanda por la Igualdad Global

Algunos podrían juzgar el sacrificio digno de hacerse, si sólo se mantuviera la promesa. Por consiguiente, vale la pena mencionar algunas de las razones por las que nunca podrá llegar a ser.

En primer lugar consideremos las estadísticas. De acuerdo al World Development Reportó (Informe del Desarrollo Mundial) de 1988 del Banco Mundial, el PNB per capita, para las que se llaman Economías Industriales de

Mercado ( es decir, los 20 paises mas ricos ) era de$ 12 960 en 1986,con una tasa promedio anual de crecimiento (1965-86) de 2.3 %. Un calculo simple nos da un crecimiento anual en ingresos per capita de $ 298.08. El PNB per capita para los 33 paises mas pobres el mismo año fue de $270, con una tasa de crecimiento de 3.1 %. El mismo calculo nos da un crecimiento anual en ingresos de sólo $ 8.37. No es de extrañar que la brecha entre el Norte y el Sur se va ampliando año tras año. Es cierto que si los paises pobres mantienen una tasa de crecimiento mayor que la de los paises ricos por un tiempo muy largo, teóricamente ellos pueden eventualmente alcanzarlos. Pero, ¿cuanto tiempo tomara hacerlo? Suponiendo que la tasa de crecimiento en el Informe del Desarrollo Mundial permanezca invariable, podemos calcular que los paises pobres alcanzarían el nivel de ingresos de 1986 de los paises ricos, en 127 años. Ellos alcanzarían a los paises ricos en medio milenio,497 años para ser precisos. El ingreso mundial promedio per capita en ese momento seria de $ 1 049 miles de millones. Aún si asumíéramos lo imposible, una tasa de crecimiento sostenido para todos los paises pobres de 5 %, ellos podrían alcanzar a los paises ricos en 149 años, con un promedio de ingresos per capita de poco menos de $ 400 000 por año. En realidad, la tasa de crecimiento para estos paises, excluyendo a India y China, es de sólo 0.5 %. Claramente, los paises pobres nunca alcanzaran a los ricos.

Estas cifras nos deberían ayudar a evitar sorprendernos innecesariamente cuando escuchemos que, después de todos los esfuerzos que se han puesto en el "desarrollo", la brecha entre los paises ricos y pobres continua creciendo a un ritmo acelerado. Parte de la razón, si economistas como A. G. Frank, Samir Amin e Immanuel Wallerstein están en lo correcto, es que el mundo no es una colección de economías nacionales aisladas, como lo representa el Informe del Banco Mundial, sino un sistema económico único que opera para transferir riquezas de los paises pobres a los paises ricos. Una gran parte del "desarrollo económico", es decir, la riqueza de los paises ricos es riqueza importada de los paises pobres. El sistema económico mundial genera desigualdad y funciona con desigualdad. Así como el motor de combustión interna es impulsado por la diferencia de presión por encima y por debajo del pistón, la economia mundial es impulsada por la diferencia entre los ricos y los pobres.

Si queda alguna duda respecto a igualarse con los paises ricos podemos referirnos a la autoridad del ex-presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, quien en su c,lebre discurso a la Junta de Gobernadores del Banco en 1973, dijo que la oposición de los ricos al desarrollo "es ciertamente miope, porque en el largo plazo, ellos tanto como los pobres, pueden beneficiarse."15 Podemos estar seguros que cualquier desarrollo que logre una pequeña mejora de los pobres, hará mucho mejor a los ricos.

Algunos defensores del desarrollo argumentan que esto es sólo cierto en un tipo de desarrollo y que existe otro tipo -el desarrollo alternativo, el desarrollo auténtico, el desarrollo a favor de los pueblos y similares- que pueden traer igualdad y prosperidad a todo el mundo. Si esto significa que una diferente estructura política y económica mundial podría terminar con la opresión y el hambre y establecer la paz y la justicia internacional, entonces esto ciertamente describe una esperanza que nunca debe ser abandonada. Pero si esto significa que existe algún proceso de desarrollo económico que podría establecer la igualdad económica entre los paises en el nivel que hoy se entiende como prosperidad, eso es completamente otra cuestión.

Se ha estimado, por ejemplo, que para que la actual población mundial viva al nivel de consumo de energía per capita de la ciudad de Los Angeles, se requeriría de cinco planetas. La cifra precisa puede ser dudosa, pero el punto general es incuestionable. Dejando de lado que aun el fabulosamente alto nivel de consumo de energía de Los Angeles no ha producido igualdad económica ni eliminado la pobreza en esa ciudad, la tierra escasamente podría hoy sostener a la minoría de los paises ricos que viven con esos niveles de consumo. El mito de que esto es posible es, por supuesto, funcional. Distrae la atención de la gente de la real desigualdad generada por la economia mundial; también legitima la vasta industria del desarrollo y mantiene a muchas personas de buena voluntad en ella. Pero queda el hecho que en éste o en cualquier otro sistema económico, si el nivel de consumo de los ricos de hoy se extendiera a todos, consumiría al mundo.

Finalmente, simplemente no esta en la naturaleza de lo "rico" que todo el mundo lo pueda compartir. Al fin y al cabo, ¿qué es lo "rico"? El Oxford English Dictionary nos dice que antes de convertirse en una palabra económica, "rich" [rico] teñía un significado político. Proviene del latin rex, "rey" y su definición mas antigua en inglés, hoy obsoleta, correspondía a "poderoso, imponente, sublime, noble, grande". Otra forma obsoleta de la palabra es "riche" que correspondía a "un reino, dominio, dominio real". Originalmente ser rico significaba tener el poder que alguien como un rey tenía, esto es, poder sobre otras personas. Significaba el tipo de poder que sólo se puede tener cuando los otros no lo tienen: donde no hay súbditos, no hay reyes. Sólo después se especializó la palabra para designar al tipo particular de poder que se tiene sobre las personas por tener mas dinero que ellas. Ser rico, en esencia, no significa controlar la riqueza, sino controlar a las personas mediante la riqueza. El valor del dinero no es, al fin y al cabo, una propiedad mágica sino que descansa en lo que llamamos poder adquisitivo 16, El punto fue incisivamente señalado por John Ruskin hace un siglo:

Observo que los hombres de negocios raramente saben el significado de la palabra "rico". Al menos, si lo saben, en su razonamiento no tienen en cuenta que es una palabra relativa, que implica a su opuesto "pobre" tan positivamente como la palabra "norte" implica la palabra "sur". Los hombres casi siempre hablan y escriben como si las riquezas fueran absolutas y como si fuera posible que, siguiendo ciertos preceptos científicos, todo el mundo sea rico. Mientras que las riquezas son un poder como la electricidad que actúa solo a través de las desigualdades o negaciones de si misma. La fuerza de la guinea en tu bolsillo depende enteramente de la ausencia de una guinea en el bolsillo de tu vecino. Si él no la quisiera, no sería de ninguna utilidad para ti; el grado de poder que posee depende precisamente de la necesidad o deseo que ,l tenga de ella - y el arte de hacerte rico, es por tanto igual y necesariamente, el arte de mantener pobre a tu vecino.17

La división entre ricos y pobres no es entonces simplemente una consecuencia de una estructura económica particular; es un axioma inherente al fenómeno de la riqueza. Es un fraude mantener la imagen de los ricos del mundo como una condición disponible para todos. No obstante es esto lo que hace la mitología del desarrollo económico de "nivelarse". Pretende ofrecer a todos una forma de afluencia que presupone la pobreza relativa de algunos. Idealiza la vida de las personas que hacen menos de la parte del trabajo productivo que les corresponde (porque otros hacen mas), que consumen mas que la parte de los bienes del mundo que les corresponde (porque otros consumen menos) y cuyas vidas son hechas placenteras por un ejército de sirvientes (empleados directa o indirectamente) y trabajadores. Si la economia se ordena como una pirámide, es comprensible que todos podrían querer estar en la punta de ella. Pero no hay manera de ordenarla de esa manera.

Esta desigualdad a priori es también inherente al consumo contemporáneo. Como nos ensenó hace un siglo Thorstein Veblen, mucho del consumo que asociamos con la afluencia es "consumo conspicuo", siendo su placer especifico el que existan quienes no pueden darselo. Tampoco esta el consumo conspicuo limitado a los ricos: el establecimiento de una asociación mental entre un producto y estilos de vida de las clases altas es la forma en que se venden bienes no esenciales a los pobres, como lo sabe cualquier agencia de publicidad. Tampoco es el consumo conspicuo desconocido en los paises pobres: la implantación del deseo por ,l es una gran parte de lo que los modernizadores han recomendado como la "revolución de las expectativas crecientes". Mediante la implantación en las personas del deseo de la condición de élite, y convenciéndolas de que fragmentos y partes de esa condición están infundidos en diversos bienes de consumo, los vendedores esperan mantener el molinito de la ardilla del desarrollo funcionando para siempre. Las palabras de Veblen adquieren un significado especial en una era en la que sabemos que el crecimiento eterno sólo puede significar ecocatastrófe:

Si... el incentivo a la acumulación fuera la necesidad de la subsistencia o de la comodidad física, entonces las necesidades económicas agregadas de una comunidad podrían concebiblemente satisfacerse en algún momento... pero ya que la pugna es realmente una carrera de respetabilidad sobre la base de una comparación envidiosa, no es posible aproximarse a una realización definitiva.18

Es entonces por una lógica inexorable que las antiguas sociedades socialistas que aspiraban alcanzar los niveles norteamericanos de vida, se fragmentaran en nuevas estructuras de clases en el proceso. El nivel de vida de los Estados Unidos (es decir, de los norteamericanos prósperos) tiene clase incorporada. Es, como certeramente nos dice la jerga norteamericana, "elegante" (classy).

La igualdad del desarrollo - nivelarse con los ricos mediante la actividad económica - es por tanto una noción que va en contra del sentido comun y de la ciencia económica; es una imposibilidad física (suponiendo que la tierra es el único planeta que tenemos) y una contradicción lógica. Al mismo tiempo opera, en realidad, para establecer nuevas formas de desigualdad. Al colocar al mundo bajo un único patrón de medida, destruye la posibilidad de lo que puede llamarse "la igualdad efectiva de los inconmensurables". Porque si se pudiera reconocer que diferentes culturas realmente tienen sus propios patrones de valores, que no pueden ser incluidos uno dentro del otro u ordenados por rangos en alguna escala supracultural, tendría sentido dar a cada quien igual respeto e igual voz. La noción contraria y que prevalece hoy, que todas las culturas del mundo pueden ser medidas con una única medida de "nivel de vida" (que implica la normalización de todo lo viviente) hace a todas esas culturas conmensurables y, en consecuencia, desiguales. Esto priva a los pueblos del mundo de sus propias nociones autóctonas de prosperidad. Y ayuda en el reclutamiento y la organización prácticos de mas y mas gente en el sistema económico global como "pobres" del mundo que corresponden a sus "ricos", cuya pobreza hace la riqueza de los ricos, cuya impotencia económica genera el poder económico de los ricos, cuya humillación genera su orgullo y cuya dependencia genera su autonomía. La igualdad de la nivelación es el mito tras el cual la realidad es la organización y la racionalización de la desigualdad.

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Riqueza Común

El ser rico, por supuesto, no es la única forma de riqueza. Hay otras formas que pueden ser compartidas en comun. Pero estas formas de riqueza son mas políticas que económicas. La expresión "commonwealth" (comunidad) es, al fin y al cabo, una traducción al inglés del latín res publica, cosa publica, es decir, república. La riqueza común no es algo que se alcanza por el desarrollo económico sino mediante el ordenamiento político de una comunidad. Esta idea es conocida a la mayoría de las sociedades del mundo y no es desconocida ni en las sociedades capitalistas mas ferozmente competitivas. La riqueza comun puede encontrar su expresión física en cosas como vías públicas, puentes, bibliotecas, parques, escuelas, iglesias, templos u obras de arte, que enriquecen la vida de todos. Puede tomar la forma de "comunes" o ámbitos de comunidad, tierra agrícola compartida, bosques o zonas de pesca. Puede tomar la forma de ceremonias, días festivos, festivales, danzas y otros entretenimientos públicos que se celebran en comun. En general, las comunidades escogen poner mayor énfasis en su riqueza comun y en su uso cooperativo, probablemente serán también quienes cultivan un gusto por la moderación privada.

Poner a todo el mundo bajo una misma medida, de tal manera que todas las formas de vida comunitaria -menos una- son devaluadas como subdesarrolladas, desiguales y desgraciadas, nos ha hecho sociológicamente ciegos. Con la eliminación de nuestras mentes de esta categoria que nos deja estupefactos, deberíamos ser capaces de mirar el mundo con una mirada fresca y de ver no sólo dos posibilidades -desarrollo o su ausencia- sino una multiplicidad de vías reales y posibles de ordenar las comunidades. Redescubrir los valores en estas diversas comunidades no significa descubrir un valor en ser pobre, sino descubrir que muchas de las cosas que se habían llamado "pobres" eran realmente diferentes formas de prosperidad. "Próspero" (del latín prospere) originalmente significó "de acuerdo a la esperanza". Cómo y cuando una persona prospera depende de lo que ella espera y la prosperidad se convierte en un término estrictamente económico sólo cuando abandonamos o destruimos todas las esperanzas salvo la económica.

Si la riqueza es el excedente económico, diferentes comunidades pueden elegir diferentes alternativas acerca de las formas que ese excedente ha de tomar. El excedente puede tomar la forma de consumo privado o de obras publicas. Puede tomar la forma de reducción de las horas de trabajo y crear el máximo ocio para el arte, el aprendizaje, los festivales o las ceremonias. Estas no son inevitabilidades económicas sino elecciones políticas, si por política entendemos la toma de decisión fundamental en una comunidad respecto a cómo han de ser distribuidos sus bienes. Si la regla de la distribución justa es dar a cada uno lo que merece, necesitamos entender que hay comunidades en el mundo que se han organizado para darle a la tierra, al mar, al bosque, a los peces, pájaros y animales lo que es suyo. Estas comunidades que se han organizado para dar a la tierra lo que es suyo, en vez de hundirse en las extremidades de la pobreza, mantuvieron realmente de esta manera un vasto "excedente" y compartieron una riqueza común. La fusión de la antigua idea de commonwealth (bien publico) con nuestra presente emergente (o reemergente) comprensión del medio ambiente podría dar nacimiento a una prometedora nueva noción de lo que realmente es la "riqueza".

Nada de esto significa que la desigualdad no sea hoy un problema en el mundo de hoy. Lo es, pero es un problema de isos, no de homoios. Es un problema que demanda justicia, no la integración y homogeneización de todos los pueblos del mundo en un único sistema económico y cultural mundial. En pocas palabras, la desigualdad no es un problema económico. Estrictamente hablando, la economia no tiene vocabulario para describir la desigualdad como problema, sino sólo como un hecho; "justicia" no es un término de la ciencia económica. Si la desigualdad es un problema, entonces es un problema político. Su solución no es una cuestión de desarrollo, sino de desembarazarse de cargas.

Finalmente, el análisis anterior nos permite también localizar socialmente el problema de la desigualdad. El problema del problema de la desigualdad no descansa en la pobreza, sino en el exceso. "El problema de los pobres del mundo" definido mas exactamente viene a ser "el problema de los ricos del mundo". Esto significa que la solución a este problema no es un cambio masivo en la cultura de la pobreza de modo de colocarla en la vía del desarrollo, sino un cambio masivo en la cultura de la superfluidad para colocarla en la vía del contradesarrollo. No demanda un nuevo sistema de valores que fuerce a las mayorías del mundo a avergonzarse de sus hábitos de consumo tradicionalmente moderados, sino a un sistema de nuevos valores que obligue a los ricos del mundo a ver la verguenza y la vulgaridad de sus hábitos de superconsumo y la doble vulgaridad de pararse sobre los hombros de otras personas para lograr esos hábitos de superconsumo. Una vez mas podemos volver a la sabiduría de Aristóteles quien dijo:

Los mas grandes crímenes no son cometidos por causa de las necesidades, sino por causa de las superfluidades. Los hombres no se convierten en tiranos para evitar exponerse al frío. (Política 1267a)

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Referencias

1 . Agradezco a Reginald Luyf y Hans Achterhuis por señalarme la importancia de este pasaje.

2. W. W. Tarn,Hellenistic Civilization (Civilización Helénica) (1927), citado en George H. Sabine, A History of Political Theory (Una Historia de la Teoria Política), Nueva York: Henry Holt, 1937, p. 141.

3. Ibid., p. 143.

4. "The Putney Debates" (Los Debates de Putney) en David Wootton (ed.), Divine Right and Democracy (Derecho Divino y Democracia), Harmondsworth: Penguin Books, 1986, p. 286.

5. Thomas Hobbes, Man and Citizen (Hombre y Ciudadano) editado por Bernard Gert. Glouster, Mass.: Peter Smith, 1978, p. 114.

6. Thomas Hobbes, Leviathan, editado por Michael Oakeshott, p. 141.

7. Alexis de Tocqueville, Democracy in America (La Democracia en Norteamérica), editado por Phillips Bradley, Nueva York: Vmtage Books, 1960, pp. 4

8. Ibid., p. 53.

9. Alexis de Tocqueville, "A Fortnight in the Wilds" (Una Quincena en la Región Inexplorada" en Journey to America (Viaje a Norteamérica), editado por J. P. Mayer, Nueva York: Doubleday, 1971, p. 364.

10. Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional, Resolución de la Asamblea General 3201 (S-VI), Preambulo.

11. Ibid., 4.(r).

12. Ibid., 4.(b).

13. Lucian W. Pye, "Communications and Motivations for Modernization" (Comunicaciones y Motivaciones para la Modernización) en Pye, ed., Communications and Political Development (Comunicaciones y Desarrollo Político), Princeton, N. J.: Princeton University Press, 1963, p. 149.

14. Edward Shils, "Demagogues and Cadres in the Political Development of the New States" (Demagogos y Cuadros en el Desarrollo Político de los Nuevos Estados) en Pye, op. cit., p. 64.

15. Robert S. McNamara, Discurso a la Junta de Gobernadores, Banco Mundial, Nairobi, Kenya, 24 Setiembre 1973.

16. Vale la pena mencionar que muchos términos "económicos" tenían originalmente significados no económicos que indicaban puras relaciones de poder que están ahora ocultas en la mitología del "libre contrato" de la economia de mercado. Como hace claro el OED, "purchase" (compra) (del latinpro captiare, perseguir, cazar, capturar) significaba onginalmente en inglés "captar o tomar a la fuerza o con violencia; pillaje, saqueo, robo, captura." "Finanzas" significaba "un pago por liberar de cautiverio o castigo". Y "pay" (pagar) viene del latin pacere, apaciguar, pacificar, reducir a la paz.

17. John Ruskin, Unto This Last (Hasta este Final), Lincoln, Nebraska: University of Nebraska Press, 1967 (edición original, 1860), p. 30.

18. Thorstein Veblen, The Theory of the Leisure Class (La Teoría de la Clase Acomodada), Mentor, 1953, p. 39.

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Bibliografía

Probablemente la primera afirmación de igualdad política en Occidente se encuentra en la Oración Fúnebre de Pericles en Tucidides (The Peloponnesian War (La Guerra del Peloponeso), Crawley, tr. con introducción por John H. Finley, Jr., Nueva York: Modern Library, 1951.) Se olvida a menudo que la declaración aparece en el contexto del relato de cómo la igualdad-en-arrogancia causó el desastre a los atenienses. Platón (The Republic (La República), Nueva York: 1968: Recomiendo la traducción al inglés de Allan Bloom, aunque no necesariamente su ensayo interpretativo) construye su polis ideal sobre el presupuesto de la desigualdad radical, y satiriza a la democracia que extiende la igualdad hasta a los animales. El discurso filosófico serio sobre la igualdad se inicia con Aristóteles (Politics (La Política), Londres y Cambridge: Loeb Classical Library, 1932, libro 11; Nichomachean Ethics (Ética a Nicómaco), Londres y Cambridge: Loeb Classical Library, 1926, libro V).

Christopher Hill (en muchos trabajos, notablemente en The World Turned Upside Down (El Mundo Patas Arriba), Penguin, 1972) presenta una vivida representación de la lucha por la libertad y la igualdad en la Revolución Inglesa desde una posición generalmente favorable a los Diggers (cavadores). Es difícil creer que no estuvo allí. Una colección buena y muy a la mano de documentos de la ,poca, incluyendo porciones clave de los Debates de Putney ha sido editada por David Wootton (Divine Right and Democracy (Derecho Divino y Democracia), Harmondsworth: Penguin Books, 1986). Movido a un estado de temor radical por estas cuestiones, Thomas Hobbes (Leviathan, Michael Oakeshott, ed., introducción por Richard S. Peters, Nueva York y Londres: Collier, 1962) desarrolló el modelo clásico que muestra cómo la igualdad-como-semejanza conduce inexorablemente a la desigualdad absoluta en el poder. El gran teórico de la Gloriosa Revolución de 1688 (en la cual el principal acto revolucionario fue instalar una monarquía legitima) fue John Locke (Two Treafises of Government (Dos Tratados de Gobierno), ed. con introducción por Peter Lasslet, Londres: Cambridge University Press, 1963), quien en un golpe maestro de prestidigitación puso la igualdad revolucionaria en un sombrero y sacó a la burguesía inglesa.

Uno de los ataques mas apasionados contra la desigualdad que se haya hecho jamas es de Jean Jacques Rousseau ("A Discourse on the Origin of Inequality" (Un Discurso sobre el Origen de la Desigualdad) en The Social Contract and Discourses (El Contrato Social y Discursos), tr. e intro. por G. D. H. Cole, Nueva York y Londres: Everyman,1950). Es rivalizado en potencia, si no en erudición, por el famoso discurso del organizador de la conspiration des equaux (conspiración de los iguales), Graccus Babeuf (The Defense of Graccus Babeuf Before the High Court of Vendome (La Defensa de Graccus Babeuf ante la Alta Corte de Vendome), Nueva York: Schocken, 1972). En lo que es tanto un ataque a la misoginia de Rousseau como al fracaso de la Revolución Francesa para incluir a las mujeres en su ideal de igualdad, Mary Wollstonecraft (A Vindication of the Rights of Woman (Una Reivindicación de los Derechos de la Mujer), Carol H. Poston, ed., Nueva York y Londres: Norton, 1975) puso los primeros cimientos de la idea de la igualdad de derechos de la mujer. Escrita en el mismo periodo, el gran poema anti-clasista de Robert Burns "A Man's a Man for A' That" (Un Hombre es Hombre por Todo Eso) aun vale la pena leerse o cantarse en cualquier evento publico.

El brillante análisis de John Ruskin de "rico" y "pobre" (Unto This Last (Hasta Este Final), Lincoln, Nebraska: University of Nebraska Press, 1967) se pierde con su d,bil conclusión que los ricos deberían tratar mejor a los pobres. Por otro lado, su discipulo William Morris (News from Nowhere (Noticias de Ninguna Parte) en G. D. H. Cole, ed.,. William Morris, Londres: Nonesuch Press, 1948) produjo lo que es quizás la única utopia que logra representar la igualdad y la diversidad juntas.

El historiador Henry Adams nos dio una novela (Democracy (Democracia), Nueva York: New American Library, 1961 [original 1880]) que revela el feroz deseo de la desigualdad en el corazón de la democracia de los Estados Unidos. El retrato de Alexis de Tocqueville de los costos intelectuales, culturales y espirituales de la igualdad-como-semejanza en la sociedad norteamericana (Democracy in America (La Democracia en Norteamérica), en dos volúmenes, Nueva York: Schocken, 1961) se mantiene insuperable. El trabajo clásico sobre el consumo conspicuo escrito en un conspicuo estilo retórico es de Thorstein Veblen (The Theory of the Leisure Class (La Teoría de la Clase Acomodada), Mentor, 1953). Dos excelentes ensayos que proporcionan un mapa a lo largo de las discusiones contemporáneas sobre la igualdad han sido escritos por John H. Schaar ("Some Ways of Thinking about Equality" (Algunas Maneras de Pensar sobre la Igualdad) y "Equality of Oportunity and Beyond" (Igualdad de Oportunidad y Mas Allá), ambos en Schaar, Legitimacy and the Modern State (Legitimidad y el Estado Moderno), Nueva Brunswick y Londres: Transaction, 1981).

Un documento clave sobre la noción de que el desarrollo debería producir la igualdad económica internacional es la Declaración del Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas 3201 (S-VI)). Sobre la imposibilidad de esto bajo el presente sistema económico mundial, véase André Gunder Frank (Latin America: Underdevelopment or Revolution (Latinoamérica: Subdesarrollo o Revolución), Nueva York: Monthly Review Press, 1969), Samir Amin (Unequal Development (Desarrollo Desigual), Nueva York: Monthly Review Press), Immanuel Wallerstein, ed. World Inequality (Desigualdad Mundial), Montreal: Black Rose Books,1975).

Mucho se ha escrito sobre la desfiguración del espíritu humano causado por, y necesaria para sostener, la desigualdad humana. Me limitar, a recomendar sólo los dos siguientes: Dorothy Dinnerstein (The Mermaid and the Minotaur (La Sirena y el Minotauro), Nueva York: Harper, 1976) y Frantz Fanon (The Wretched of the Earth (Los Condenados de la Tierra), Constance Farrington, ed., Nueva York: Grove,1966).

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