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| Un arquitecto suizo que emigró
a México en 1972, considero que mi biografía intelectual
empieza aquí y desde entonces. El contacto con una cultura
en la cual se puede lograr tanto con tan poco puso radicalmente
en cuestión mis certezas profesionales. La primera persona
que me ayudó a poner mi shock de cultura en palabras fue
John Turner, conocido en Cuernavaca. Despiadamente despidió
mis pretensiones de entender lo que estaba pasando en dichos
acuerdos populares o "informales" desde mi perspectiva
profesional y mi estar listo para ofrecer "servicios". Luego, con el consejo de Iván Illich, empezé a examinar tráfico - una fuerza mayor formando de espacios urbanos en la época industrial - así como la conjunción, o la SINERGÍA entre lo que la gente sabe hacer mejor POR sí misma (caminar o andar en bicicleta) y lo que puede estar hecho PARA ellos por agencias de servicio (en este caso: transportación). Siguiendo la proporción mutual de la libertad de caminar y medios de transporte, esta sinergía será positiva o negativa. Como Illich había mostrado en Energy and Equity (Energía y Equidad), el grado de sinergía negativa (o contraproducente) de tráfico urbano puede ser asociado directamente con su intensidad de energía, muchas veces manifestado como velocidad. Esta perspicacia todavía provee lo mejor - y la entrada menos explorada - en los casos de catástrofes sociales, ecologicos y climáticos actuales y venideros. Este entendimiento me guió a investigar la historia del concepto de energía desde su invención en el tiempo de los primeros ferrocarriles y primeras fotografías. La velocidad disuelve las peculiaridades del "paisaje" en imágenes rápidas, aparentemente confirmando la noción científica de que todo lo que existe simultáneamente coexiste en un espacio de fondo universal, el espacio coordinado de la física matemática. Esta nueva idea orientó mi otra investigación hacia la historia de percepciones espaciales, un tema que será el corazón de mis intervenciones en las reuniones de Oakland. Durante la mayoría de mi vida adulta, traté de caminar en dos diferentes pies: uno teorético e "intelectual" y, el otro, práctico. Pasé algún tiempo pensando en alternativas a las tecnologías dominantes de sociedad industrial. Gracias a dotados estudiantes y amigos, tuve la oportunidad de introducir un baño seco funcionable al paisaje mexicano. Creo que la gente debe de darse fuerza a sí misma con un control firme sobre los elementos de la civilización moderna de material y que esta fuerza será nuestro mayor esfuerzo político del tiempo. |