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Samar Farage nació y creció en Líbano, en una tradición donde la figura del hakim (un filósofo y psíquico) estaba aún viva. Ella estudió teoría política, filosofía y árabe clásico, un lenguaje y una literatura que aún reflejan el vínculo de filosofía y medicina, una correspondencia entre microcosmos-macrocosmos y por lo tanto, una noción radicalmente diferente de salud (o ser en el mundo) que ella aprendió durante sus estudios graduados en Francia y los Estados Unidos. A casi una década de las conferencias y de las conversaciones de Iván Illich en Pensylvania y Bremen, Farage explora las razones fundamentales de las implicaciones de la divergencia entre el hakim y el doctor. Farage estudia la transformación del cuerpo galénico de fieltro y de la noción compleja de krasis (como el balance de humores) cuando pasa de los griegos al oeste latinizado, a través de las traducciones e interpretaciones medievales árabes. Ella hace la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los elementos lingüísticos, culturales y profesionales que llevaron a la bifurcación en la medicina científica en el oeste y a la sobrevivencia de la tradición galénica, mejor personificado en la figura del hakim en el este? Esta investigación revela una relación íntima entre la filosofía y la medicina en la antigüedad del nivel ético. El propósito de la filosofía era virtud y la de la medicina, salud. Ambas implicaban una noción de proporción y demandaban rigurosa disciplina. Samar mira a dos momentos significativos en el oeste latino que han alterado el cuerpo de fieltro de la tradición galénica. Un primer momento ocurrió con la transformación de las virtudes cardinales griegas en las virtudes morales del cristianismo. Con la moralización de virtudes, el camino se pavimenta para el desenvolvimiento de los humores. Un segundo cambio ocurrió en el duodécimo siglo con la separación de la filosofía y de la teología. Como resultado la unión de la filosofía y la medicina se disolvió lentamente a si misma. La medicina fue institucionalizada en universidades y academias como ciencia práctica y más adelante como medicina moderna. Con la pérdida de una cosmología, la medicina también perdió sus telos y su fundación ética. Las relaciones de médico y paciente fueron arraigadas en un entendimiento mimético de condiciones del paciente a través de palabras, gestos, tonos, posturas y ritmos. Juicia fue basada en sentido común e interpretada a través de la tradición lógica deductiva en la cual estuvo el médico. El conocimiento del sentido se aseguró de que cada médico supiera la naturaleza particular del paciente y de sus hábitos para asistir a la naturaleza en corregir sus desequilibrios. En la medicina moderna, el conocimiento llega a ser verificable, repetible y estandarizable; de lo cual la naturaleza por si sola no puede dejar de ser consultada. Los sentidos llegan a ser órganos receptivos. La diagnosis y el pronóstico del médico galénico son dictados hoy por las reflexiones huecas de los diagramas, gráficos y los insensibles números de análisis riesgosos. La anamnesis y la comprensión
mimética se han substituido por la ensambladura estadística
de los perfiles -- resultados de pruebas e instrumentación. |