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Silja Samerski (*1970) Inició sus estudios en la Universidad de Tuebingen en filosofía y biología. Ganó un grado de estudiante en el Departamento de Genética Humana con una tesis en biología de la población. Mientras trabajaba en el maquillaje genético de los monos de Madagascar, llegó a darse cuenta con entusiasmo de la ambigüedad del lenguaje técnico cuando éste entra en el lenguaje diario. La terminología genética y estadística tiene una detonación exacta para los biólogos. Sin embargo cuando el mismo término aparece como una parte de conversaciones ordinarias, éste evoca innumerables connotaciones y llega a ser impotente para denotar cualquier cosa. Esta perspicacia la dirige a examinar los estragos escapados del laboratorio insultos descargados en el lenguaje diario. Qué sucede, por ejemplo, a las mujeres embarazadas cuando un médico dice que su feto tiene una mutación F 508, y después continúa explicando la correlación de esta observación genética con la diagnosis clínica de la Cystic Fibrosis? Para analizar el efecto simbólico de consultas profesionales sobre los temas técnicos y de los extractos Samerski registró más de treinta sesiones genéticas del asesoramiento en tres localizaciones alemanas. En este encuentro, un médico especializado en genética abruma a una mujer embarazada con la información de textos de libros y tablas de estadísticas. El genetista embute estos fragmentos técnicos en una exhortación que desafíe a la mujer embarazada a llegar a su propia "decisión", basándolo en la información que él ha entregado. Inevitablemente, la demanda de proyectar tal calculo mal colocado hacia el suceso en su vientre empuja a la mujer a creer equivocadamente en un problema. Para ella, un riesgo estadístico se vuelve una amenaza personal. Y una "única alteración base-apareamiento" en un sitio definido del DNA suena como una inquietante predicción. A través del dialogo la mujer es engatusada a "aceptar" la responsabilidad para favorecer su manejo médico. Para no proceder el sistema médico podría proveer una necesidad racional. Cuando la mujer consciente opta entre el riesgo atribuido por el profesional a su embarazo, inevitablemente transforma a su niño esperado en un objeto evaluado cuya existencia depende de sus análisis de costos y beneficios. La transmogrificación de un niño que viene en objeto de elección inevitablemente lisia a la mujer: su ansia, visión y afecciones llegan a ser atrofiadas por la inquietud acerca de los patrones de riesgo. El predicamento de estas mujeres hizo que Samerski se enterara de efectos análogos resultados de muchos otros servicios profesionales rendidos bajo el eufemismo confortante del asesoramiento -cual auto a comprar, cual carrera a seguir, cual terapia a sufrir. En varios años de la colaboración con Barbara Duden e Iván Illich, Samerski se ha preparado para explorar las latentes y simbólicas funciones del asesoramiento "contexto-sensitivo" . |